El gobierno mexicano no ha logrado hasta la fecha combatir eficazmente la impunidad de los ataques contra los migrantes y los defensores de los derechos humanos que trabajan con ellos. Llevar a los responsables ante la justicia es un paso crucial para garantizar la protección de sus derechos.
Viajes invisibles
Con 57 fotografías, Amnistía Internacional (AI) trata de reflejar la realidad que viven los migrantes tras su paso por la frontera entre México y Estados Unidos.
El gobierno mexicano no ha logrado hasta la fecha combatir eficazmente la impunidad de los ataques contra los migrantes y los defensores de los derechos humanos que trabajan con ellos. Llevar a los responsables ante la justicia es un paso crucial para garantizar la protección de sus derechos.
Los migrantes que viajaban en este tren fueron asaltados justo antes de tomar la fotografía.
Muchos migrantes ingresan en territorio mexicano cruzando el río Suchiate en balsas hechas de fibras de madera atadas a tubos de plástico.
Un migrante salta de un vagón a otro mientras el tren cruza el estado de Chiapas, en el sur de México. Muchos migrantes se desplazan a pie o en la parte superior de los trenes de mercancías.
Un par de botas, una botella de agua y una bolsa con algunas pertenencias esenciales son, para la mayoría de los migrantes que atraviesan México, su único equipaje.
Un migrante guatemalteco mira hacia México a través de la frontera justo antes de comenzar su largo viaje hacia el norte.
El hermano de Lucía Contreras fue asesinado tras ser secuestrado y torturado. Las bandas criminales llevan a cabo la mayor parte de estos ataques pero, a menudo, agentes de policía y otros funcionarios están implicados. Muchas víctimas desaparecen y las familias no llegan a saber qué pasó con ellas.
Las mujeres son vulnerables a las agresiones sexuales y la violación. Muchas toman anticonceptivos antes de salir.
Amnistía Internacional promueve la campaña www.alzatuvoz.org/migrantes entre quienes se identifican con la defensa de los derechos de los migrantes.
El defensor de los derechos humanos Rubén Figueroa entrega calcetines enviados por activistas de Amnistía Internacional a migrantes en un albergue. Como muchos otros defensores de los derechos de los migrantes, Rubén ha sido objeto de amenazas e intimidaciones por su trabajo.
Con 57 fotografías, Amnistía Internacional (AI) trata de reflejar la realidad que viven los migrantes tras su paso por la frontera entre México y Estados Unidos.
Según información de AI, miles de personas de América Central se enfrentan a la violación es generalizada de sus derechos. Se cree que al menos seis de cada 10 mujeres y niñas inmigrantes sufren alguna forma de violencia sexual durante el viaje. Los asesinatos son frecuentes. Nadie sabe cuántos inmigrantes mueren en el viaje.
Las bandas criminales llevan a cabo la mayor parte de estos ataques, pero los policías mexicanos y otros funcionarios están a menudo implicados en las agresiones, ya que trabajan en complicidad con bandas de delincuentes para extorsionar a los migrantes. A pesar del compromiso del gobierno para mejorar la seguridad de los inmigrantes, casi ninguno de los que cometen estos crímenes llega a comparecer ante la justicia.
Muchas familias no pueden saber lo que le pasó a sus hijos, hijas u otros familiares que partieron en busca de un futuro mejor. Cientos de inmigrantes han desaparecido en México en su camino a los EE.UU.
Las fotos de esta galería forman parte de una exposición organizada por Amnistía Internacional que se abrirá al público el 16 de octubre en la Ciudad de México.
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