Psicóloga clínica
Después de algún tiempo sin vernos una amiga me envió un mensaje: “Las amigas somos como las estrellas, aunque no las miramos, pero sabemos que ahí están”.
Me gustó tanto porque realmente muchas veces por excusas no valederas descuidamos este vínculo afectivo tan preciado como son nuestras amistades.
Quien exprese que los amigos no existen puede que sea alguien que no cree ni en sí mismo o porque ha tenido una experiencia desagradable.
Las amistades pasan a ser parte de nuestras vidas, nos necesitamos para expresar afecto, compartir las buenas y malas experiencias, darnos ánimo, pedir o dar un consejo, en fin son muchas las razones por las que queremos estar juntos.
Desde la niñez se van haciendo amistades. Unas perduran toda la vida porque se han conservado aún en la distancia. Hoy más que nunca con la tecnología no hay excusas.
Muchas de nuestras amistades nacen cuando encontramos afinidades en algunos rasgos de nuestra personalidad, gustos, preferencias pero no necesariamente en todos los aspectos, pues esa es la habilidad de encontrarnos con personas que, aunque no seamos iguales, si hay algo que nos une.
Ese por qué es amor, comprensión, aprecio a nuestras amistades. Las amamos pues gustamos de estar con ellas por largas horas y no nos cansamos.
Es alegre establecer diálogos donde reír y llorar es parte de esos encuentros, ¿verdad amigas y amigos? ¡Qué viva la amistad!
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