Jorge J. Cuadra V.

“No hay vuelta de hoja”

La frase de este título es de la fiscal Ana Julia Guido, pero no es ella la autora de esa sentencia lapidaria, cuyo único propósito fue involucrar a la Iglesia católica en un juicio a todas luces caprichoso y convertirlo en una guerra santa. Fue el arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes Solórzano, quien hizo eco a las amenazas siniestras de la jefa de la Policía. Es que la jefa de la Policía fue aspirante a monja y eso lo considera el Arzobispo como sello de marca para inclinar un juicio que va más allá de la supuesta estafa y se interna en los campos de la conspiración política.

Aquí se robaron seiscientos millones de dólares en las quiebras fraudulentas del Inter Bank y otros seis bancos privados, pero no vimos a la Fiscalía actuar tan diligentemente como lo hace ahora, ni oímos la voz autorizada de la Iglesia católica dando su opinión tan inclinada a un bando. Tal vez porque no había ningún banquero que fuese cura o monja y por eso se quedaron callados.

No se trata de avalar supuestas estafas, sino de recibir un trato igualitario. Todo lo que se está haciendo es en nombre de unas monjitas que ni siquiera comparecen a pelear por lo suyo, porque tiene quien pelee por ellas. Desde el Arzobispo, pasando por la ex aspirante a monja y continuando con magistrados, fiscales, jueces y demás comparsas del Estado interesados en “hacer brillar la justicia”, están peleando la guerra de las monjitas que se encuentran cómodas y tranquilas viendo como defienden su irresponsabilidad al poner en riesgo el dinero de la orden como unas inversionistas más, atrapadas por la codicia.

Las cosas llegan hasta el colmo de reforzar las acusaciones en contra de un imputado con la demanda del principal acusado en este juicio, que se ha convertido en una cruzada santa como las de los siglos XI y XII que se especializaban en cortar cabezas de infieles en nombre del Salvador de los hombres.

Y como si no sobraran las amenazas, dijo la fiscal Guido, extrañamente interesada en cortar las cabezas de los acusados, que aunque paguen lo supuestamente estafado van a seguir siendo perseguidos por la justicia porque es un delito de oficio contra el pobre pueblo de Nicaragua. Retórica barata con la que pretenden esconder las verdaderas intenciones de enemigos ocultos, que usan la traición y el engaño como buenos discípulos del maligno.

¿Quién determina la raya de lo civil y de lo penal en materia financiera?

¿Por qué la quiebra de los bancos y subsecuente comercio con sus carteras no fue considerada una estafa? Al contrario, fue el comienzo de muchas nuevas fortunas. Si por la víspera se saca el día, no es aventurado decir que los acusados, Montealegre, Bendaña y Paguaga, cualquier día pueden amanecer en las ergástulas de la DAJ, de acuerdo al actuar parcializado de la fiscal Guido.

En Nicaragua no hay abogado que salve cuando encienden la luz verde del exterminio civil y esa luz se prendió cuando dieron la señal desde las alturas de la Iglesia: “No hay vuelta de hoja”. El autor es comentarista político.

COMENTARIOS

  1. Julio Larios
    Hace 13 años

    Excelente comentario. Lo felicito.

  2. Sandra
    Hace 13 años

    Pienso que en todo esto no hay enemigos ocultos de los ladrones de cuello blanco, más bien los han tratado con privilegios porque ya deberían estar en el chipote o en otra cárcel enfrentando este proceso, porque todos los medios refieren únicamente a la estafa de las monjas, ellas apenas son una de las tantas victimas, son millones los que esa gente se robó, y tienen que devolver ese dinero y también pagar con cárcel para que también los ricos no queden impunes de sus actividades ilícit

  3. Hace 13 años

    para todos, ni se aplica en la misma calidad y cantidad para todos los posibles implicados, tal y como le menciona el articulista en su articulo.

  4. Carlos
    Hace 13 años

    Los fiscales nunca son imparciales. Ellos atacan a los culpable. El que debe ser imparcial es el Juez. Este señor analista no sabe ni papa de ley.

  5. Luis
    Hace 13 años

    No sé porque algunos lectores comentan tonterias, si no tienen nada interesante que opinar mejor que se queden callados calladitos se ven mas bonitos, el comentarion de Carlos es una necedad aqui el principal punto que el articulista expone es que la ley actua con doble rasero, haciendose los chanchos cuando, los delincuentes son sus partidarios y actuando rigurosos cuando lo son sus adversarios politicos. La actuacion de los jueces y fiscales es secudario en este articulo.

  6. Luis mercado
    Hace 13 años

    Sr. Cuadra, ojala y su inteligencia como »analista politico» no caiga en la estupidez de querer hacer de estos »ladroncitos de corbata y traje» algo politico, en esto nada tienen que ver ningun partido politico, simplemente le quieren robar a 16 personas y ese dinero sean de monjas o no tienen que pagarlo incluyendo al otro sinverguencita que no queria decir cuanto tenia invertido en los certificiados, me refiero a Paguaga, cuidado y parte de ese dinero lo tiene el PLI.

  7. feligres
    Hace 13 años

    Con el dinero santo no se juega!

  8. fernando
    Hace 13 años

    La única razón por la que en su tiempo no se procedió contra Montecenis es porque cuando ocurrió el robo de 600 millones de dólares, todo el «estado de derecho» neoliberal era cómplice del ladrón, y no solo eso, sino que cuando DOS quiso llevarlo a juicio, el ladrón se amparó en su inmunidad diplomática, y toda la Asamblea neoliberal le cuidó las espaldas. Con el hermano del ratón (también amigo de lo ajeno) pasa igual, «los opositores» ya empiezan a buscar como apañarlo

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