El juego electrizante de Xander Bogaerts, Jacoby Ellsbury y Shane Victorino puso a los Medias Rojas de Boston en la serie de campeonato de la Liga Americana, al vencer anoche 3-1 a los duros de matar, Rays de Tampa Bay.
Boston ganó la serie tres juegos a uno y ha quedado a la espera del ganador entre Detroit y Oakland para protagonizar la serie por el banderín de la joven liga.
Los Rays, que habían sobrevivido a cuatro juegos de eliminación, quedaron fuera de la contienda, aunque llevándose la admiración y respeto de todos.
Craig Breslow, con un estupendo relevo de cinco outs, cuatro de ellos por la vía del ponche, fue el ganador. Perdió Jake McGee, el quinto de nueve tiradores que utilizó Tampa Bay. El japonés Koji Uehara se anotó el salvamento.
Boston espera al ganador del juego entre Detroit y Oakland.
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Ellos vencieron a Toronto el último día de la temporada regular para forzar un juego extra con Texas por un puesto de “wild card”. Lo ganaron y después pasaron encima de Cleveland en el duelo de la muerte súbita de los comodines, y el lunes derrotaron a Boston para seguir con vida.
Pero anoche, los Rays ya no pudieron seguir fabricando milagros, con todo y que abrieron el marcador en la sexta entrada, con doble de Yunel Escobar y cohete remolcador de David de Jesús.
Los Medias Rojas, que desperdiciaron una situación de bases llenas sin out en el segundo inning y que además tuvieron a dos corredores a bordo en los episodios cuatro y cinco, ante la falta de un batazo oportuno, recurrieron a la velocidad para darle vuelta al marcador en la séptima entrada.
El curazaleño Bogaerts, bateando de emergente por Stephen Drew, prendió la mecha al negociar boleto con un out ante el relevista Jake McGee, quien parecía salir a flote al ponchar a Will Middlebrooks. Sin embargo, Ellsbury reavivó el fuego con un sencillo al bosque derecho que envió a Bogaerts a la tercera base, desde donde anotó con un lanzamiento en piconazo de Joel Peralta que no pudo controlar el receptor José Lobatón, empatándose el juego 1-1.
En esa misma jugada, Ellsbury había salido en robo de la segunda, así que con el “wild pitch” llegó hasta la tercera y anotó con un machucón de Victorino por el campo corto que se convirtió en un infieldhit.
Otra vez Bogaerts, recibiendo pasaporte en el noveno, preparó la mesa para que Dustin Pedroia diera la estocada final con un sencillo que impulsó la tercera anotación y que le dio más tranquilidad al trabajo de cierre de Koji Uehara.
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