José Adán Aguerri
El 2 de octubre el Gobierno presentó a Cosep su propuesta para responder al problema de sostenibilidad que tiene la Seguridad Social. Las medidas expuestas consisten en aumentar las pensiones mínimas al ritmo del salario promedio, ajustar la fórmula de las nuevas pensiones para compensar el ritmo de crecimiento de los ingresos, aumentar la tasa de cotización en 3 por ciento a cargo del empleador (1 por ciento por año a partir del 2014), incrementar el salario máximo cotizable a C$$72,464 ajustable anualmente, pagar deuda del Estado con el INSS a 25 años y 2 por ciento de interés anual, crear un segundo estrato de ahorro individual para pensiones y continuar creando empleo con cobertura y permanencia.
A raíz de esta propuesta ha habido una gran cantidad de comentarios, la mayoría de estos negativos, alrededor de los puntos presentados basados en que no se resuelve el tema del INSS de manera permanente. Como sector privado estaremos presentando nuestra respuesta y propuesta en aproximadamente treinta días.
Sin embargo, vale la pena en este contexto señalar que tenemos que ser muy cuidadosos en entender las diferentes aristas que este tema tiene y las prioridades que debemos impulsar como país.
En este sentido el INSS es hoy una especie de club selecto en donde solo estamos aproximadamente el 20 por ciento de los nicaragüenses que conformamos la Población Económicamente Activa (PEA). Cuando hablamos de una solución definitiva no perdamos de vista que hay un 80 por ciento de los nicaragüenses en la PEA que no pertenecen a este club y que son parte de la economía informal o están desempleados.
En este sentido el tema de la informalidad es uno de los temas que el país requiere priorizar tal como lo expresamos en los cinco pilares presentados en Agenda Cosep 2013-2016. El costo social para el estado es enorme y en aumento y los recursos son limitados.
De hecho la informalidad es un tema de prioridad en toda América Latina. De acuerdo a la OIT la economía informal en toda la región alcanza el 47.7 por ciento aunque alcanza niveles mayores en países como Colombia con 56.7 por ciento, México con 60 por ciento, Paraguay con 65 por ciento, Perú con 68 por ciento y Honduras con 70 por ciento. Nicaragua alcanza niveles similares a estos países.
Por el otro lado hay más de 2.5 millones de empresas en la región latinoamericana que están en la informalidad.
La informalidad está vinculada a la desigualdad, a la pobreza y a la baja productividad. Somos la región con más baja productividad del mundo. Para los trabajadores que están en la informalidad la aspiración, el desafío, es obtener un trabajo decente, un trabajo formal. Las empresas que se encuentran en la informalidad están condenadas a la baja productividad, a la falta de acceso al crédito, a la falta de acceso a tecnologías y por supuesto a no poder integrarse al Seguro Social.
Por lo tanto el reto es formalizar la informalidad, tal como lo expresan, entre otros, la OIT, la Cepal, el BID, y el BM. Si aumentamos la formalidad esto se traduce en incrementar la productividad que permitirá a los trabajadores aumentar su capacidad de cotizar, reducir la proporción de trabajadores activos asegurados respecto a los pensionistas, bajar la informalidad, disminuir el desempleo y el subempleo que afecta a 1.6 millones de personas ocupadas, mejorar la calidad de la educación, incorporar nueva tecnología y transferirla a los sectores productivos, profundizar el acceso al financiamiento así como superar el déficit de infraestructura.
Somos conscientes que la viabilidad financiera del INSS es importante pero la meta debe ser la formalización de la informalidad que impulse todas aquellas acciones que hagan crecer a la economía y nos den mayor empuje en la dirección de dar respuesta permanente a los grandes problemas estructurales y no estructurales del país incluyendo la propia sostenibilidad del INSS. El autor es presidente del COSEP.
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