Ante un reducido grupo de pobladores, los miembros del Cobapred explicaron los escenarios para el desarrollo del simulacro. LA PRENSA/A. ZÚNIGA

Simulacro evidenció grietas en el sistema

A los pocos minutos de “sucedido” un sismo de 6.5 grados en la escala Richter, se activan las alarmas en el barrio Canadá Sureste del Distrito VI de Managua, donde habitan 541 familias. Los 15 integrantes del Comité de Barrio para la Prevención de Desastres (Cobapred), encargados de actuar ante esta situación, inician los trabajos de coordinación ante desastres.

Rezaye Álvarez M.

[doap_box title=»Un ensayo más» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
El simulacro demostrativo y participativo de terremoto en el barrio Canadá Sureste del Distrito VI de Managua fue el número 13 de los 14 que se planteó realizar en el proyecto “Fortalecimiento de las capacidades locales para enfrentar y reducir el riesgo a desastre, Distrito VI de Managua”.

Este proyecto es financiado por Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea.

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A los pocos minutos de “sucedido” un sismo de 6.5 grados en la escala Richter, se activan las alarmas en el barrio Canadá Sureste del Distrito VI de Managua, donde habitan 541 familias. Los 15 integrantes del Comité de Barrio para la Prevención de Desastres (Cobapred), encargados de actuar ante esta situación, inician los trabajos de coordinación ante desastres.

Ese fue el primer escenario desarrollado la mañana de ayer; no obstante, en el ensayo efectuado por Defensa Civil en colaboración con Acsur-Las Segovias, el accionar de los miembros del Cobapred y de los 10 integrantes de la Brigada Local de Respuesta (Brilor) fue muy lento para ser una “emergencia”.

Más de 20 minutos han pasado y 30 réplicas han sucedido tras el primer sismo. Los 265 niños del Instituto Enrique Flores aún esperaban las indicaciones de los brigadistas para la evacuación.

Mientras tanto, a dos cuadras del centro, otro de los escenarios estaba preparado: la calle estaba llena de tierra, escombros, pedazos de ladrillos, plásticos y troncos de árboles. Sin embargo, los “heridos” parece que no habían llegado a la cita con el desastre y los brigadistas se limitaron a contemplar el paisaje y esperar indicaciones bajo la sombra de algún árbol.

Agitados, algunos miembros del Cobapred usaban los radio comunicadores para llamar con desesperación a los pasivos actores del ensayo que se refugiaban del sol o chateaban.

Para algunos pobladores quedarse hasta el final, más allá de una oportunidad para adquirir la experiencia y conocimiento de cómo actuar ante un desastre, era la seguridad de recibir un refrigerio.

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