Rezaye Álvarez M.
Desde 1992, el primer sábado de octubre se celebra el Día Interamericano del Agua, así lo declaró la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo.
La temática de este año, según Naciones Unidas, es la cooperación por la esfera del agua, porque esta “crea beneficios económicos, es fundamental para la preservación de los recursos hídricos, protege el medio ambiente y construye la paz”.
En sintonía con estos propósitos y teniendo como premisa que el agua debe ser un factor de unión universal, Salvador Montenegro, director del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos, se refirió al prolongado conflicto que ha enfrentado a Nicaragua y Costa Rica por el río San Juan.
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Más allá de los asuntos políticos, Montenegro recalcó la importancia de ver al río San Juan como un sitio de convergencia para establecer una administración transfronteriza, porque el setenta por ciento de la cuenca hídrica 69, de la que forma parte el San Juan, es nicaragüense y el otro treinta por ciento está en el lado tico.
Ese treinta por ciento tico, es tributario del lago Cocibolca y del río San Juan y a través de los ríos Sarapiquí, Frío y San Carlos “nuestros hermanos siameses del sur, están depositando sedimentos, residuos de plaguicidas y herbicidas que eventualmente se regresan a su territorio por el río Colorado”.
Separar la administración de los ríos ticos y la administración del río San Juan junto con el resto de la cuenca 69, es para Montenegro “actuar en contra de los intereses de la naturaleza”.
PRUEBAS DE DAÑOS
En el estudio “Contribución al establecimiento de la línea de base ambiental del río San Juan de Nicaragua-2012”, según Montenegro, existen “pruebas sólidas” del daño ambiental al río nicaragüense.
En el río San Juan y el lago Cocibolca, son depositadas 18 millones de toneladas métricas de sedimento al año, alrededor del 77 por ciento de esa carga de sedimento, proviene de los ríos Frío, San Carlos y Sarapiquí.
El Manual para la gestión integrada de los recursos hídricos de las cuencas transfronterizas de ríos, lagos y acuíferos, creado por Asociación Mundial para el Agua y la Red Internacional de Organismos de Cuencas, es según Montenegro, una posible solución al daño ambiental que padece el río San Juan del lado costarricense.
El manual “considera los desafíos específicos relacionados con vías de navegación fluvial, principal infraestructura hídrica, ecosistemas y cambio climático”, lo cual sumado a la voluntad de ambos países, puede ser una solución para evitar continuar dañando esos recursos hídricos compartidos.
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