CARACAS/EFE/ELNACIONAL.COM
El diferencial tan grande se traduce en que la demanda por los dólares baratos es prácticamente infinita y el acceso a estas divisas es lento y difícil. El resultado: el dólar paralelo es utilizado como guía por las empresas y comercios para calcular los costos de reposición y los precios de una amplia gama de productos y servicios toma impulso. Gracias a este efecto, el precio de equipos del hogar como electrodomésticos ha registrado en 2013 un salto de 43.7 por ciento y las prendas de vestir 34 por ciento, según datos del Banco Central.
Bank of America y Barclays coinciden en que el tipo de cambio oficial tiene los días contados porque la demanda por estas divisas se ha hecho insostenible y las reservas internacionales tienden a la baja. Además, la aceleración de la inflación golpea a las cuentas públicas y al Gobierno se le hará imposible continuar cambiando los dólares provenientes del petróleo a esta tasa.
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El presidente venezolano, Nicolás Maduro, manifestó ayer que “hasta que el Gobierno de Estados Unidos no entienda que tiene que respetar a Venezuela, que es un país soberano, sencillamente no habrá relaciones cordiales ni comunicación cordial”, en un discurso transmitido en cadena obligatoria de radio y televisión.
Su declaración sucedió un día después de anunciar la expulsión de los tres funcionarios de la embajada de EE. UU. en Caracas: Kelly Keiderling, encargada de negocios; Elizabeth Hoffman, de la sección política, y el vicecónsul Dave Moo.
La portavoz del Departamento de Estado de EE. UU., Jen Psaki, expresó en su rueda de prensa diaria que, según la convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, el Gobierno estadounidense “puede tomar acciones recíprocas” aunque “todavía” están “considerando qué acciones” tomar, y reiteró que EE. UU. “rechaza completamente su participación en cualquier conspiración para desestabilizar al Gobierno venezolano”.
Ayer, Maduro emitió un vídeo que muestra a los tres diplomáticos supuestamente reuniéndose con figuras de la oposición, y detalló que fueron seguidos seis meses.
Los acusó de movilizar y ofrecer dinero para generar agitación en las empresas manufactureras del estado Bolívar y causar apagones eléctricos. Según Maduro, los factores desestabilizadores buscan convertir a ese estado, centro de una fuerte actividad industrial, en el “Bengasi de Venezuela”, en referencia a la ciudad libia epicentro del conflicto que vivió ese país del norte de África.
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