Rafael Fabrega
Los programas de leche escolar son medios eficaces para proporcionar nutrición a los niños. La leche contiene 14 de los 18 minerales y vitaminas esenciales. La leche escolar mejora la salud de los estudiantes, promueve la asistencia a la escuela y ayuda a mejorar los resultados académicos con buena nutrición.
La leche para las escuelas también aumenta la demanda de calidad de la leche producida localmente o elimina los excedentes de leche, apoyando así el desarrollo del sector agrícola y la industria lechera local.
Los trabajos se crean a través de la cadena de valor de la leche. El país se beneficia cuando la productividad se aumenta y los costos de atención de la salud se reducen al mejorar el estado de salud y nutrición de la población. Además, los programas de leche escolar crean el hábito de consumo de leche a largo plazo, lo que beneficia a individuos y a la sociedad en general.
Cuando se implementa un programa de leche escolar es muy importante efectuar un buen sistema de recolección de datos con el fin de determinar el impacto del programa. Hay una variedad de procesos que pueden ser utilizados para recolectar la información relativa a la asistencia escolar, la matrícula, las mejoras de la salud y el rendimiento académico. Además, importantes estadísticas se pueden recolectar para determinar la creación de empleo directo e indirecto, el consumo de leche y el impacto económico positivo para el país.
Las comunidades juegan un papel fundamental y es importante que reciban orientación en profundidad en lo que respecta al impacto del programa, las modalidades de gestión y de lo que se espera de los funcionarios de la escuela y la comunidad que supervisan la implementación y seguimiento del programa. Finalmente, la industria juega un papel importante para garantizar la seguridad alimentaria y la calidad en la distribución de la leche en las escuelas de difícil acceso y falta de infraestructura.
Muchos estudios muestran evidencia del impacto positivo de la leche en las escuelas:
En México, el Instituto Nacional de Salud Pública ha dado seguimiento a los efectos del consumo de leche fortificada durante cinco años (2003-2008) en los niños beneficiarios, y entre sus resultados se destaca que durante el primer año de intervención el consumo de leche fortificada en edades tempranas redujo la anemia en uno de cada cuatro niños que la consumieron.
En China, una prueba de dos años de intervención de leche en niñas en escuelas primarias, llegó a la conclusión de que un aumento en el consumo de leche a través de la leche escolar mejoraría el crecimiento óseo durante la adolescencia, sobre todo cuando el consumo de calcio y de vitamina D son bajos.
En un programa de nutrición escolar implementado como parte de la Iniciativa Empresarial de Leche en el norte de Honduras entre 2001 y 2005, se ha demostrado que el suministro de leche atrajo a más niños a la escuela, disminuyó la deserción escolar y las tasas de repetición de grado, así como también aumentó la energía y los niveles de hemoglobina en los niños.
En Kenia, el programa de leche escolar ayudó a acelerar la producción de leche, la cual aumentó en un 150 por ciento. En Sudan se estableció un programa de leche escolar y generó ingresos diarios a 250 pequeños ganaderos.
En la República Dominicana, el programa de desayuno escolar del Instituto de Bienestar Familiar es el programa social más grande del país y cuenta con un presupuesto anual de US$$102 millones, del cual el 91 por ciento se destina a la compra de bizcocho y leche localmente producida beneficiando a 1,369,259 niños diariamente.
En América Latina, actualmente existen programas de leche escolar priorizando leche localmente producida en: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay alcanzando diariamente a más de 7.5 millones de niños y niñas en escuelas primarias.
Hoy día más de 65 millones de niños en la región reciben alimentos en las escuelas a través de programas de gobiernos y ONG. Todavía existe un gran potencial para promover la leche como alimento prioritario dentro de los Programas de Alimentación Escolar (PAE) existentes en América Latina.
Para lograr ese objetivo es necesario fomentar alianzas publico-privadas con Gobiernos y ONG involucrando a representantes del sector lácteo incluyendo producción primaria e industria para proponer legislación y asegurar la sostenibilidad de los programas de leche escolar a largo plazo.
En conclusión, los programas de leche escolar ayudan a lograr objetivos en común combatiendo la desnutrición, mejorando la asistencia escolar, optimizando el rendimiento académico, desarrollando la producción local de la leche y aliviando a la pobreza creando trabajos nuevos a través de la cadena de valor. Es un modelo “ganar-ganar” para todos los involucrados, especialmente para la niñez de nuestra región.
El autor es Gerente de la Oficina de Alimentos para el Desarrollo de Tetra Pak, para Centro y SurAmérica.
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