Escribo estas notas bien sentidas, anidadas y cuidadas en mi vida como un norte visible de lo que significa y se traduce mi amor por Masaya, dariana, mariana y, en particular, por lo que vale en el culto religioso el sabio doctor San Jerónimo.
Mis vínculos religiosos tienen su punto de partida con la disciplina de mis padres devotos de Dios y fieles a las enseñanzas de las Sagradas Escrituras. A esto debo añadir que comenzando mis estudios de Derecho en León, varios estudiantes fuimos convocados para inscribirnos en un curso de estudios bíblicos a cargo del obispo de León, monseñor Augusto Oviedo y Reyes. Fueron coordinadores de este curso nuestros compañeros Otto Somarriba y Donoso Cortez, con la asistencia de los sacerdotes Areas y Urcuyo. No olvido que esos estudios aludidos fueron de mucho provecho para nuestra vida profesional. Luego por mi cuenta y por lustros, estudio con mucho fervor todos los documentos escritos y rubricados por los papas con el sello de: “No más de lo necesario, ni menos de lo indispensable”. Siempre me gusta comentar con religiosos al servicio de Dios, el dogma de la Asunción de María al Cielo, que en su momento fue proclama del recordado papa Pío XII, dado a conocer en el año 1950 del siglo pasado.
Por otro lado, Masaya tiene señaladas y muy sustentadas páginas que son parte del volumen que cubre el título de estas notas, comenzando por el origen de su nombre, los levantamientos y protestas belicosas en 1811 y 1812 contra las autoridades españolas de aquel entonces, sumemos también las derrotas a los filibusteros de Walker en 1856 y sigamos el recorrido con la sangrienta guerra civil de 1912, pues nuestra Ciudad de las Flores fue escenario principal de tal guerra. El testimonio de siglos lo tenemos en los cerros El Coyotepe y La Barranca. Por último, y con orgullo lo escribo, la rebelión que se alzó en Monimbó (1978-1979), para terminar con la dinastía de los Somoza.
Merecen mención los poetas y cultores de la prosa que le han dedicado a Masaya bellos cantos como fueron Fanor Téllez Lacayo, Olga Núñez, Betty Sandoval, Augusto Flores y nuestro insigne Rubén Darío; igual que el poeta leonés don Ali Vanegas y, con sus poemas a Las Inditas , Rodolfo Sánchez Arauz. Finalmente doy cabida con mucha simpatía católica a la memoria de nuestro santo patrono doctor San Jerónimo, cuyo día es hoy y de quien se han profundizado juicios muy estrictos de su vida mundana y santa y se le coloca como uno de los más sobresalientes estudiosos de la Biblia. Vale mencionar que San Jerónimo estuvo muy marcado por su tránsito en lo propio de lo disoluto, la disipación y víctima de las tentaciones en que está de por medio la distracción y la carne. San Jerónimo reconoció a tiempo no seguir siendo pagano y se entregó por completo al análisis del contenido de las Sagradas Escrituras, esto tuvo como fin la traducción de la Biblia del Hebreo al Latín, lenguas que dominaba absolutamente. También estuvo de secretario de San Dámaso en Roma y paso sus últimos años en Tierra Santa donde murió ya anciano, sus restos fueron posteriormente llevados a Roma con muchos honores como se los merecía.
San Jerónimo derrama tus bendiciones con amor a todos los que te admiramos con devoción. Así sea. El autor es miembro del Instituto de Estudios del Modernismo de Valencia, España.
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