CIUDAD DEL VATICANO/AFP
Conocido como «el papa bueno» por su sencillez y su afabilidad, Juan XXIII (1881-1963), quien será canonizado el 27 de abril del 2014, es considerado como el padre de la renovación en la Iglesia católica, al haber lanzado el Concilio Vaticano II en 1962.
Beatificado el 3 de septiembre de 2000 por el papa Juan Pablo II -junto al cual será canonizado-, Juan XXIII estuvo al frente de la Iglesia católica desde 1958 hasta 1963.
Figura muy popular, sobre todo en Italia, era considerado un progresista, porque promovía el diálogo con los no cristianos y los no creyentes.
Nacido en Sotto il Monte (norte de Italia) el 25 de noviembre de 1881, en una modesta familia campesina de Lombardía, Angelo Giuseppe Roncalli fue ordenado sacerdote en 1904 después de haber estudiado en el Seminario Pontificio Romano.
Ordenado obispo en 1925, emprendió la carrera diplomática y fue enviado a Bulgaria, Turquía y finalmente a Francia, poco después de la Segunda Guerra Mundial.
En 1953, fue designado cardenal y nombrado patriarca de Venecia. Tenía 77 años cuando fue elegido papa, el 28 de octubre de 1958, y tomó el nombre de Juan XXIII.
Elegido en realidad como un papa de transición después de la muerte de Pío XII, el 25 de enero de 1959, sorprendió al mundo al anunciar la realización del Concilio Vaticano II, una asamblea con todos los obispos del mundo para cambiar a la Iglesia, la cual inauguró personalmente el 11 de octubre de 1962.
«Yo voy a abrir la ventana de la Iglesia con el fin de que podamos ver lo que pasa afuera y que el mundo pueda ver lo que pasa en nuestra casa», clamó entonces.
Al principio los sectores conservadores del Vaticano pensaban que el concilio no debatiría asuntos importantes. Pero rápidamente se dieron cuenta de que no sería así.
El Concilio Vaticano II debatió muchos temas, desde abandonar la sotana hasta el latín como idioma oficial de la Santa Sede, pasando por la libertad de consciencia y de religión, el diálogo con otras religiones y con los no creyentes y sobre todo una nueva actitud por parte de los católicos hacia los judíos.
El Concilio Vaticano II no se había terminado cuando Juan XXIII falleció, el 3 de junio de 1963, luego de haber publicado la encíclica «Pacem in Terris» (Paz en la tierra).
Pocos meses antes de su muerte, en octubre del 1962, había enviado su histórico mensaje radial urbi et orbi a las embajadas de Estados Unidos y la Unión Sovitética para pedir la paz y frenar la llamada crisis de los Misiles, que pudo provocar la tercera Guerra Mundial, una guerra nuclear.
El papa Francisco decidió de forma poco tradicional -aunque las normas canónicas lo establecen como una prerrogativa del pontífice-, que Juan XXIII sea canonizado aun sin que la Congregación para la Causa de los Santos comprobara que había intercedido en un milagro después de su beatificación.
«Todos nosotros conocemos las virtudes y la personalidad del papa Roncalli y no hay necesidad de explicar los motivos de la decisión de Su Santidad», explicó el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.