Lucía Vargas
Aún no está claro en qué circunstancias falleció un bebé en el hospital Amistad Japón Nicaragua, de Granada, al momento de nacer el 26 de este mes. La madre de la criatura, de 17 años, aún se encontraba hospitalizada.
LA PRENSA solicitó una entrevista con Nora Orozco, delegada del Silais, a través de la oficina de relaciones públicas, pero rehusó atender a este medio argumentando que realizaba un recorrido por centros de salud.
Fuentes del hospital informaron bajo anonimato que este centro tiene cinco quirófanos que siempre están ocupados. “No tenemos un quirófano disponible para emergencias, hay que esperar que salga un paciente para meter al otro y en este caso de la joven, eso fue lo que pasó, se tuvo que esperar hasta que terminó la cirugía de otra persona, que ya estaba dentro”, dijo la fuente.
“Mi hija llegó el 25 en busca de atención médica porque ya estaba en tiempo del parto y luego que la valoraron la ingresaron. El 26 a eso de las 11 de la mañana me avisan que mi hija sería cesareada”, relató Antonia Centeno, madre de la parturienta.
Dijo que pudo ver que a su hija la llevaban en una camilla muy de prisa y una doctora llevaba la mano y parte del brazo adentro de la vagina de ella como deteniendo al niño. “Al llegar al quirófano había otra persona entubada y dijeron que había que esperar a que saliera de operación y me dijeron que mi hija había expulsado el cordón umbilical”, explicó.
Dijo que el forense (no lo identificó), llegó a su casa cuando el niño era velado. “Me dijo que el niño murió por asfixia y que fue a consecuencia del trabajo de parto, por eso decidimos no remitirlo a Medicina Legal porque me iban a decir lo mismo, ellos se protegen”, refirió.
Dijo que hace dos años su hermana, Rosa Centeno, vivió una experiencia similar en ese hospital, donde tuvo que parir de forma natural a su hija a pesar que venía sentada. La niña ahora no puede caminar.
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