Aun cuando Larry King haya pecado de sinceridad extrema y la entrevista tenga algunos meses de haberse publicado, quiero rescatar la expresión espontánea y directa del pugilista Floyd Mayweather Jr.
¿A qué boxeador (vivo o muerto) te hubiese gustado enfrentar?, le consultó el famoso entrevistador, tras un mensaje que le envió un televidente ante la presencia del mejor púgil de la época.
“A Alexis Argüello”, fue su respuesta sin rodeo. ¿Quién? volvió a preguntar King. “A Alexis Argüello”, reiteró el púgil. “No lo conozco”, dijo King. “Era un increíble peleador”, le explicó Floyd.
¡Qué bonito!, pensé en el momento. Pudo haber dicho Sugar Ray Leonard, Roberto Durán, Julio César Chávez o Marvin Hagler. Quizá hasta Sugar Ray Robinson o Tommy Hearns, pero no.
Argüello, dijo Mayweather, ese brillante pugilista de paralizante pegada y boxeo vistoso, nacido en el barrio Monseñor Lezcano .
Más allá de la natural simpatía que genera haber nacido entre nosotros, Alexis conquistó el mundo con sus puños, pero también con su caballerosidad que es, por cierto, cada vez más escasa.
¿Qué pudo haber pasado entre Alexis y Mayweather? Nadie lo sabe. Argüello fue sensacional. El mejor ligero junior, según The Ring, pero Mayweather es escurridizo.
Mayweather puede que no guste por la falta de poder y fuego en su boxeo, pero es un artista al pegar y esquivar. Se mueve como relámpago y pica como abeja. Y cuando lo quieren cazar, ya se ha ido.
Él ¿qué pudo pasar? se lo dejo a los expertos o a los que se apasionan por especular. Me quedo con el elogio, aunque King no haya tenido el privilegio de conocerlo.
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