Norman Caldera
Esa frase, usada por las autoridades de los años setenta del siglo pasado, por instrucciones del titular del ejecutivo de entonces, era una expresión de autoritarismo y arbitrariedad.
Tener la razón, estar cubierto por la Ley no era suficiente, las cañas huecas de entonces y las de ahora, desafortunadamente mandan. Pero Colombia y Costa Rica pueden equivocarse en su confrontación geopolítica con Nicaragua en el Caribe y en nuestro río San Juan.
Legalmente, tenemos la razón. Tenemos derecho y hasta obligación, según el Laudo Cleveland, a mantener desembarazado el paso de nuestro río San Juan de Nicaragua al Caribe y a dragar el río, pero la propaganda de Costa Rica nos hace aparecer como los chicos malos de la película.
Tenemos derecho de reclamar ante la Comisión de Límites de la Convención de Montego Bay y ante la CIJ, su determinación de hasta dónde llega nuestra plataforma extendida, (200+150) hasta enfrentar derechos de terceros (léase Colombia), porque nuestra plataforma extendida no limita con Costa Rica ni con Panamá, pero ya los colombianos convencieron a sus eternos aliados en Costa Rica, y al desinformado Panamá, de que la eficiente pero modesta fuerza naval de Nicaragua tiene ideas expansionistas, por el solo hecho que Nicaragua reclama sus derechos en el mar Caribe ante la Corte. Colombia, que recientemente ha descubierto el derecho del mar, dibuja las extensiones del mar territorial del archipiélago, confundiéndolas con extensión de plataforma continental, y de paso “enmendando la plana a la CIJ”.
Tenemos derecho de explotar las riquezas de nuestra plataforma continental que nos adjudicó la Corte pero en el tribunal de la opinión pública internacional, corremos peligro de perder la batalla.
La escuela diplomática colombiana, (al contrario de la escuela de Derecho de la Universidad del Rosario, ineficiente si vemos los resultados obtenidos por sus alumnos) y la Cancillería de Casa Amarilla, habilísima en vender una imagen falsa de Costa Rica como culta, educada, desarmada y ambientalista frente a la distorsionada imagen de Nicaragua como salvaje, ignorante, armamentista y ecocida, hace mella en la opinión pública internacional.
El presidente Santos viola el Arto. 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados usando su derecho interno como excusa para incumplir una resolución de la CIJ, pero nos tilda de expansionistas para espantar a los inversionistas.
La Oficina de Unesco en Ecuador, descaradamente se declara neutral respecto a “SeaFlower”, cuando un Organismo del Sistema de Naciones Unidas debe someterse a las sentencias de la CIJ, máxima instancia judicial del sistema. ¿Y nuestra Embajada ante la Unesco? Silencio.
Por falta de mayor divulgación, hasta en el cuerpo diplomático acreditado en Nicaragua, que por estar acá recibe mejor información que sus colegas en otros destinos, surgen dudas sobre la sanidad de las medidas tomadas por Nicaragua que casi siempre están bien fundadas en el Derecho Internacional.
El Artículo 19 de la Sentencia del 19-11-12 dice que Colombia solo limita, en el Caribe, con Venezuela y Panamá. Nada tiene que hacer firmando tratados de límites en el Caribe con Costa Rica, Jamaica, Aruba, Haití y República Dominicana, en fin, con Raymundo y todo el mundo.
Nicaragua debería llevar ante el Consejo de Seguridad las peligrosas múltiples violaciones al Derecho Internacional llevadas a cabo por Colombia al firmar tratados repartiéndose “alta mar” a diestra y siniestra con países con los que ni siquiera tiene límites y exigirle que renuncie a su apropiación indebida y acate las sentencias de la CIJ.
Necesitamos aumentar la divulgación, traer a nuestros embajadores y explicarles nuestra posición en un seminario impartido por los doctores Mauricio Herdocia, Carlos Argüello y Harry Bodán, para que ellos puedan presentarla al mundo con claridad meridiana.
Si nos quedamos de brazos cruzados y no mercadeamos mejor nuestra posición a través de la diplomacia, podríamos oír al mundo decirle a Nicaragua: “¡Tenés razón, pero vas a pasar!”. El autor fue Canciller de Nicaragua 2002-2007.