Pedro J. Chamorro B.

El monumento a mi padre

Un día como hoy (ayer), el 23 de septiembre de 1924 nació en Granada mi padre, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, primogénito del matrimonio del doctor Pedro Joaquín Chamorro Zelaya y Margarita Cardenal Argüello, mis recordados abuelos.

Es posible que de no haber sido asesinado el 10 de enero de 1978, en este preciso lugar, hoy estuviera celebrando sus 89 años al lado de mi madre, Violeta Barrios de Chamorro.

Por su gesta heroica sin cuartel durante toda su vida, en contra de la dictadura somocista, mi padre fue declarado “Héroe Nacional de la República de Nicaragua” el 3 de octubre del año 2012 mediante la Ley 813 por una votación unánime, pocas veces vista en la Asamblea Nacional.

Fue su vil asesinato el detonante para que el pueblo nicaragüense, vanguardizado —hay que reconocerlo porque es un hecho histórico— por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, diera al traste con la dictadura de Somoza apenas 18 meses después de aquel trágico 10 de enero que inició la cuenta regresiva.

Hoy estamos reunidos aquí para develizar este bello monumento construido por el maestro Arnoldo Guillén por encargo del actual Gobierno del presidente Daniel Ortega y su esposa doña Rosario Murillo así como la alcaldesa Daysi Torres y el Gobierno Municipal, para dar por inaugurado este bello parque que lleva su nombre, completamente remozado, que otrora estuvo abandonado, gesto que agradezco sinceramente. Mi padre estaría orgulloso de saber que los niños hoy juegan en un parque que lleva su nombre.

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Esta escultura es la semblanza sencilla pero valiente de mi padre, tomada magistralmente de su foto emblemática, caminando desarmado y sin escoltas por una calle de Managua con su pecho en alto, expuesto, como siempre lo estuvo, de frente, como siempre lo estuvo, esperando con resignación cristiana lo que el destino le tenía reservado.

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Esta escultura es la semblanza sencilla pero valiente de mi padre, tomada magistralmente de su foto emblemática, caminando desarmado y sin escoltas por una calle de Managua con su pecho en alto, expuesto, como siempre lo estuvo, de frente, como siempre lo estuvo, esperando con resignación cristiana lo que el destino le tenía reservado.

De frente, para defender las libertades, los valores de la democracia, los valores y principios cristianos y de frente en esa lucha diaria sin tregua, para que Nicaragua volviera a ser República, como decía su grito de guerra.

Cada página de su República de Papel, como diría su primo hermano, el recordado poeta Pablo Antonio Cuadra, reflejaba diariamente su lucha en su momento, en cada etapa de la historia de este país que le tocó vivir y ser protagonista.

Solo voy a repetir aquí sin ánimo de ser controversial en este momento, porque también es una verdad histórica, cuáles fueron los ejes medulares de su lucha:

La lucha por la justicia social, su lucha por la democracia y la República, la no reelección presidencial, la separación de los poderes del Estado, la lucha contra la corrupción del Estado y la confusión de los intereses de la familia Somoza con los del Estado, la lucha por elecciones libres, sin fraude electoral, la lucha por el principio de la libertad de prensa que es la base para la defensa de todas las libertades del ser humano, como solía decir, su lucha por la verdad, que es la esencia misma del periodismo, su lucha por la no sucesión de una familia en el poder, la lucha por la vigencia plena del pluralismo político y el respeto a las libertades básicas del ser humano, la lucha por un ejército nacional que no dependiera de la voluntad de la familia Somoza.

Por esas causas justas, desde la trinchera cívica, mi padre luchó toda su vida hasta el sacrificio de los héroes.

Para concluir quisiera dejar constancia que esta placa que hoy vamos a develizar aquí, esperó más de 33 años para ser colocada en este lugar sagrado donde mi padre circulaba el 10 de enero y fue asesinado. La placa, donada por la familia Chamorro Barrios, un día se pensó instalar en esta esquina, pero las circunstancias obligaron a mi madre a resguardarla por años en su casa. Hasta que llegó el momento oportuno.

Entonces, para los que han estado impacientes a la inauguración de este parque y me han abordado, cuando será el día. Yo les digo lo siguiente: lo importante no son los atrasos y contratiempos que pudo haber tenido, sino hacer las cosas bien y en un momento oportuno.

Como todas las tardes, hoy fui a ver a mi madre y le dije que no me iba a quedar mucho tiempo porque hoy iban a inaugurar el monumento a mi padre, ya que hoy 23 de septiembre, estaría celebrando con ella su cumpleaños, ella sonrió me pidió que le diera un beso y me dijo: “Deciles que les mando un beso a todos”. Discurso del autor en la inauguración del monumento al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

COMENTARIOS

  1. Roberto
    Hace 13 años

    Mi total respeto a la memoria y al ejemplo de su padre. Mi respaldo a cada una de las ideas que enarboló, incluida la soberania de nuestra tierra y nuestros mares. Mi pesar por el martirio a que fue sometido por barbaros y sicarios. Este heroe nacional tiene mas valor con su ejemplo y vigencia en esta epoca, donde en el mundo y en nuestro pais abundan abusos del poder, confundiendolo con autoridad y dodne el civismo flaquea.

  2. Freddy Torres
    Hace 13 años

    Pedro,lo que mencionas en este escrito sigue teniendo vigencia total,la lucha sigue siendo igual hasta que «Nicaragua vuelva a ser Republica»

  3. ayitogarcía
    Hace 13 años

    Qué quieren decir con «Nicaragua volverá a ser república» ¿Es que algún día lo fue?

  4. Trebolar
    Hace 13 años

    Mi respeto y admiración a nuestro héroe nacional, por su legado y sacrificio que aun hoy sigue vigente. Será que alguna vez Nicaragua llegará a ser República?

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