Nairobi/AP/AFP
El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, proclamó ayer victoria sobre los terroristas de al-Shabab que atacaron el centro comercial Westgate, en Nairobi, al afirmar que las fuerzas de seguridad “humillaron y derrotaron a nuestros agresores” tras una crisis sangrienta de cuatro días y en la que murieron 61 civiles y seis efectivos de seguridad, y dejaron 175 heridos, de los cuales 62 siguen hospitalizados, según el mandatario.
“Tres niveles del centro comercial se derrumbaron y varios cadáveres continuaban atrapados entre los escombros”, dijo Kenyatta. La oficina del presidente dijo después que el cadáver de un terrorista figuraba entre estos. Otros cinco atacantes fueron muertos a tiros, afirmó el presidente en un mensaje televisado a la nación. Kenyatta manifestó que otros once sospechosos fueron arrestados.
Ayer en todo el día se escuchó el estruendo de explosiones que provenían desde el lujoso centro comercial. El portavoz de la Cruz roja de Kenia, Abbas Gullet, dijo que se desconoce cuántas personas más podrían estar muertas en el interior del inmueble. “Se sabe con certeza que hay más víctimas“, afirmó.
Horas antes, los atacantes vinculados con al-Qaeda utilizaron Twitter para difundir su versión. “Hay innumerables cadáveres diseminados en el interior del centro comercial, y los mujaidines mantienen sus posiciones”. Al-Shabab manifestó que todavía mantenía rehenes, que se “encontraban vivos, bastante desconcertados, pero, sin embargo, vivos”. Kenyatta no mencionó en su discurso la situación de los rehenes.
Al-Shabab, cuyo nombre significa “La Juventud” en árabe, dijo que el ataque fue en represalia por la incursión de fuerzas kenianas en Somalia en 2011.
Por su parte, el FBI declaró ayer que no había confirmado si dos o tres estadounidenses estaban entre los hombres armados en Westgate. El ministro de asuntos exteriores keniano, Amina Mohamed, expresó que al menos uno de los jóvenes provenía de Minnesota, la mayor comunidad somalí en Estados Unidos.
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