La obra A esas horas y en esos lugares, que se estrenó en homenaje de Bernard-Marie Koltés estuvo llena de imágenes poéticas y con referencias europeas, aludiendo paisajes franceses.
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La actividad se desarrolló con motivo del primer Festival de Teatro Francófono. La Compañía Quiebraplata y Oscurana Teatro de Nicaragua dirigida por Mónica Ocampo, propuso un texto visual acompañado de creativas interpretaciones.
Un escenario: faroles, una ventana por donde se advierte a una niña jugando con su muñeca, un vagabundo tirado en la calle, un sujeto vigilando, un aglomerado y bullicioso público ubicándose en sus butacas. Así inició la propuesta de Ocampo.
Amparados en los episodios textuales de la fiel pluma de Koltés, el colectivo llevó a escena fragmentos de las obras, En la soledad de los campos de algodón, La noche antes de los bosques, Una fotografía. En dichas puestas en escena la imágenes sugeridas creaban un lenguaje más poderoso que las palabras.
“Todo está hecho del placer de rechazar todo”, dijo uno de los actores, quien interpretó a un personaje, que hizo referencia a la vida cotidiana como un viaje en el tiempo.
Propuesta novedosa
Con la renovada propuesta de A esas horas y en esos lugares, todo indicó un placer por ver pasar el tiempo.
La búsqueda artística de esta agrupación fue una interesante propuesta donde la historia se hilaba no solo con los textos y los personajes sino con los objetos, que jugaron un papel fundamental en el escenario.
Un catre trinchera, un catre camión, un catre helicóptero, provocó entre los espectadores la recuperación de la magia del teatro, donde todo es posible.
Al final el público quedó complacido y a la espera de más actuación de parte de la Compañía Quiebraplata y Oscurana Teatro de Nicaragua.
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