La vuelta al mundo en una oración
Desde niños nos hemos acostumbrado al libro y a la película de Julio Verne La vuelta al mundo en 80 días. En la novela se utilizan todos los medios de transporte posibles de la época: tren, barco de vapor, trineos y hasta elefantes, en resumen todo el ingenio puesto por el hombre en la época. Julio Verne tardó tres meses en dar a conocer su novela que ya data de 140 años.
Una frase de Julio Verne es muy importante que tengamos en mente: “Todo lo que una persona pueda imaginar, otros pueden hacerlo realidad”.
El pasado sábado 7 de septiembre el papa Francisco pidió orar por la paz en Siria, el Medio Oriente y el mundo entero y desde las 7:00 de la noche hasta las 11:00 de la noche hora del Vaticano de ese día, el remedio más eficaz que nos ha regalado nuestro Padre Dios dio la vuelta al mundo en esas cuatro horas.
De todas las religiones (católicos, musulmanes, etc.), credos políticos, razas y culturas, presidentes y personas comunes oramos por la paz. Hoy se podrá decir que fue el poder de disuasión de las armas y el compromiso de destruir las armas químicas fue lo que evitó la guerra, pero nosotros desde nuestra fe podemos decir que fue ese misterio inescrutable del amor inmenso de Dios y su misericordia (quien es débil a la oración) atendió el ruego del papa Francisco y del mundo orante.
El papa Francisco nos ha acercado a la frase del apóstol del amor Francisco de Asís “hazme instrumento de tu paz”.
Y parafraseando lo dicho por Julio Verne: “Todo lo que el papa Francisco pudo imaginar, la oración de los hombres lo hizo realidad”.
Víctor Cantarero Pineda.
Unirnos para salvar a Nicaragua
De previo y en resguardo de mi opinión personal, doy paso a la censura y señalamientos que han merecido las frases de un empresario de un grupo que se define y reconoce como un factor sustancioso de nuestra economía.
Tales frases ya publicadas en medios escritos se pronunciaron en la reunión que tuvieron las que inciden en la economía de Nicaragua, con la presencia del Cosep hoy en visible acercamiento con el Gobierno. En la citada reunión tuvo figuración el titular del ejecutivo, Daniel Ortega, su gabinete y asesores de las inversiones propias del Gobierno.
Expongo, que negar y ocultar como se manejan los procesos eleccionarios en Nicaragua es algo que no toleramos los amantes de la democracia y de los que nos sumamos al sueño del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien con amor de patria manifestaba que Nicaragua volviera a ser República con un Estado de Derecho y todo respeto con la bendición del Dios de las Naciones.
No obstante, como libre pensador le dejo en este escrito al empresario autor de sus palabras que han sido objeto de variadas opiniones, esta frase de Voltaire que dijo: “Estoy en completo desacuerdo con tu modo de pensar, pero en defensa a tu derecho de expresarlo, estoy dispuesto a dar hasta las últimas gotas de mi sangre”.
Ahora vayan estas reflexiones a un documento político de mucha trascendencia nacional e internacional, siendo tal documento el Acta de Constitución, de la unidad por la república.
En verdad, debe registrarse como una fecha histórica y de mucha entrega por los sagrados destinos de Nicaragua en un futuro próximo el día 20 de agosto del 2013 y avalado por dirigentes de solvencia moral ejemplar, a la cabeza mi estimado amigo Carlos Tünnermann Bernheim.
Estos honestos dirigentes comienzan diciendo, y en ello va mi respaldo, de que están convencidos de que la democracia en el marco de un Estado Social de Derecho es el mejor sistema de gobierno para el bienestar de todos los ciudadanos.
Condenan la frecuente represión violenta contra la ciudadanía impidiendo su libre movilización, igualmente la reiterada violación de los Derechos Humanos con la “abierta complicidad y pasividad de la Policía Nacional conjuntamente con la participación de grupos paramilitares y turbas organizadas por el propio Gobierno”.
En muchos lugares de nuestra América al todavía “ídolo de piedra, reemplaza hoy, el ídolo de carne que se entroniza”, que realiza favores pero los cobra muy caros.
Conviene pensar que se va a lograr el anhelo de una democracia republicana, exterminar la dictadura que padecemos a la par de arrojar de nuestra vida política el caudillismo y todos unidos con buena fe, tener como meta la dignidad y el honor de nuestra amada Nicaragua.
Alfonso Dávila Barboza. Miembro de la Academia de Juristas y Ciencias Políticas de Nicaragua.
Evocando a Carlos Montenegro
Cuando un artista nos abandona queda en el ambiente una atmósfera de quietud y de silencio desgarrador.
Eso es lo que quedó en la comunidad de artistas nicaragüenses con la partida el pasado 6 de septiembre del año en curso, de nuestro colega y hermano en el arte, Carlos Montenegro Altamirano.
Al tener conocimiento de esa noticia no puedo menos que traer a mi memoria recuerdos de leal amistad que me unió con el que hoy pasa a la inmortalidad.
Allá en la década de los sesenta en la siempre recordada vieja Managua, próximo al actual Parque Fray Bartolomé de las Casas, conocí a Carlos que con frecuencia visitaba a otro colega nuestro, Sergio Dávila Castellón. Este último era mi vecino a cincuenta metros al sur del parque referido y a la vez vecinos del siempre recordado pintor Julio Vallejo Ugarte.
Las tardes de aquellos años de la vieja Managua eran maravillosas y frescas por la brisa del lago ubicado en al lado norte de donde vivíamos en paz y armonía comunitarias.
Carlos al parecer, era entusiasta sobre temas judíos. De tal suerte que, por esa vía, se desarrolló nuestra amistad para siempre.
Permítaseme anotar que en la década de los sesenta, trabajaba para la prestigiosa firma constructora Cardenal Lacayo Fiallos bajo la dirección de uno de los más conspicuos pioneros de la arquitectura nicaragüense, arquitecto Julio Cardenal Argüello de grata recordación.
Como se observará, en esas circunstancias del momento se cultivó una sincera amistad entre Carlos y el suscrito.
Mi vocación por el dibujo a la plumilla se desarrolló con la observación de los trabajos de Carlos. Los motivos de sus obras eran de corte realista y su color, de un negro azul traslúcido y brillante cuyos trazos manifestaban el dominio magistral de los elegidos.
Posterior al terremoto del año 1972 que devastó a la capital Managua, en esa década sale a luz pública por primera vez uno de mis primeros dibujos en el suplemento de Surbana, compañía constructora en la cual laboraba como dibujante arquitectónico.
La amistad con Carlos continuó en esos años, sugiriéndome visitar al poeta Pablo Antonio Cuadra Cardenal, director entonces de La Prensa Literaria, para publicaciones futuras de mis trabajos, lo que en realidad se llevó a efecto.
Todo lo referido tiene por misión ubicar circunstancias habidas en el espacio y en el tiempo de esa relación amistosa que solo en los artistas puede existir.
Ya en plena paz de la guerra civil de los ochenta nos volvimos a reencontrar en la Unión de Artistas Plásticos de Nicaragua (UNAP) en cuyo seno éramos miembros asociados.
La condición de artistas y amigos que siempre nos unió, me obliga en el plano humano, a evocar su nombre y lamentar la partida impronta de su persona a otro mundo para siempre jamás.
Intuyo que Carlos, en su transición a la inmortalidad, nos deja a los artistas nicaragüenses el ejemplo de su misión. Y esa misión que nos hereda es ser orgullo de este país que amamos.
Eufracio Villanueva. Artista pintor y abogado.
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