La enseñanza de la medicina en Nicaragua se inicia en 1798, en el Colegio Seminario de San Ramón en León, bajo la influencia de las concepciones escolásticas que predominaban en la metrópolis colonial.
Consideraban a la enfermedad como castigo a las impurezas del alma. Con el tiempo, surgen concepciones más novedosas que dan origen a una medicina de carácter más científico.
Se desarrolla la clínica y, con ello, la facultad de Medicina, la cual adopta el sistema de la universidad napoleónica, empezando a otorgar el título de doctor en Medicina, en 1893.
La universidad y facultad de Medicina en la ciudad de Granada, nace con el decreto de Benjamín Lacayo Sacasa y no fue emitido en el consejo de ministros ni se publicó en La Gaceta, situación legal que se contemplaría entre las razones que hicieron desaparecer las dos facultades —Derecho y Medicina— que existían desde 1918, cuando fue creada por decreto del 13 de febrero de ese año la facultad de Medicina, a iniciativa del doctor Juan José Martínez.
En la guerra
Esta facultad comenzó a funcionar en mayo de 1918 con cargos servidos ad-honorem, de manera que a fines de 1925 tenían al doctor Martínez de decano.
El 26 de diciembre de 1926, en plena guerra civil, se habían examinado ordinariamente cinco alumnos de primer año, cuatro de segundo, tres de tercero, dos de cuarto, otros dos de quinto y dos más de sexto. A los últimos les fue concedido el título de doctor, una vez que aprobaron sus exámenes generales, privados y públicos.
Interrumpida por la guerra civil de 1854 y por la guerra nacional antifilibustera (1855-1857), la universidad volvió a funcionar modestamente en 1858.
En 1871 se transformó en academia científica y en 1879 de nuevo en universidad, pero no llegó a funcionar, excepto su Escuela de Derecho y Notariado. De manera que en 1895, data la tesis más antigua que se conserva: la de Estanislao Vela. Tres licenciados se destacaron entonces como catedráticos: José Miguel Osorno, el citado Vela y Salvador Meza.
El 6 de enero de 1901, durante la administración de José Santos Zelaya, la escuela fue reglamentada con las facultades de León y de Managua, establecida el 18 de julio de 1896.
Siendo optimista, aún estamos a tiempo de poder volver a recuperar nuestro prestigio y podemos decir a ciencia cierta que en el resto de Centroamérica, por lo menos, hasta hace unos años, no había un servicio médico de tanto reconocimiento, calidad profesional, y humanística.
Se habla del turismo médico para traer beneficios a nuestra patria. Creo que debemos estar conscientes de qué podemos hacer y qué no podemos. Creo en el esfuerzo conjunto del gobierno, pueblo, estudiantes y médicos, esta, que es una magnífica propuesta.
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En los cincuenta, cómo avanza
Para la década de los cincuenta, gracias a gestiones de varios intelectuales, profesores, diputados y senadores de la república, y en especial del doctor Mariano Fiallos Gil, padre de la autonomía universitaria, convirtiéndose en Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), se inicia un modelo desarrollista y liberal de la educación superior.
El investigador Jorge Eduardo Arellano consultó casi unas 200 tesis doctorales, registradas en los tres tomos de la Nicaragua National Bibliography, y otras conservadas en cinco tomos empastados pertenecientes a su padre, Felipe Arellano Cuadra (1918-1997), graduado de doctor en Leyes en 1945 con la tesis “Hábeas Corpus”.
Esa cantidad demuestra la existencia de la Universidad de Oriente y Mediodía, durante la primera mitad del siglo XX. Nueve fueron de cirujanos dentistas, 45 de farmacéuticos, 48 de médicos, cirujanos y obstetras, más unas 80 de abogados y notarios, en total de 184.
De nuestra familia, sabemos que el doctor Carlos Estrada Romero ejerció como catedrático, muchos años en la Universidad de Oriente y Mediodía, estudió medicina en Guatemala en la Universidad San Carlos Borromeo.
Todos ellos se entregaron a su noble profesión y formaron parte del cuerpo docente de la Universidad de Oriente y Mediodía, sin esperar más que el poder servir a sus alumnos y pacientes, a enseñarles a curarlos sin ánimos de lucro ni de enriquecimiento.
El doctor Rene Sandino Argüello me contaba que mi tío Carlos Estrada Romero impartía sus clases desde el atrio del convento San Francisco y que su entrega para la enseñanza y el servicio a sus enfermos era para los pobres y ricos.
Traslado a León
Posterior al traslado de la universidad a León, los estudiantes de todo fundan lo que hoy se conoce como la ciudad universitaria.
Ya para 1972, se establece el nuevo currículum de pregrado, teniendo como base las unidades integradoras alrededor de centros de interés y el paradigma de Leavell y Clark sobre la historia natural de las enfermedades.
A partir de 1976 se empieza a trabajar en un cambio curricular en cuanto a objetivos contenidos y metodología, pero no se profundiza en él debido a las condiciones políticas existentes en el país.
Las principales características de la educación médica durante este periodo se refieren a la introducción de las ciencias sociales en el abordaje del proceso salud-enfermedad, la multidisciplinariedad, la participación comunitaria y el mejoramiento de la calidad de la enseñanza en las ciencias básicas y en área clínica.
La implementación satisfactoria de estos cambios se vio afectada por una serie de problemas, tales como falta de coordinación entre la facultad y el Ministerio de Salud, deficiencias presupuestarias, carencia de recursos humanos y materiales.
En 1979, habiendo cambiado totalmente las condiciones del país, se hizo necesaria una transformación curricular global en la facultad.
Se creó un plan de estudios de transición en el cual desaparecieron las unidades integradoras, se organizaron los conocimientos en materias y bloques, estableciéndose la enseñanza de las ciencias básicas en los primeros años y, en los dos años siguientes, la enseñanza de las ciencias clínicas, culminando con el internado cuya duración era de un año.
La medicina preventiva
Asimismo, se le dio más énfasis a la enseñanza de la medicina preventiva y se inició el estudio de la realidad política del país.
Se implementó, además, un año de estudios generales, previo al ingreso a la carrera, y se aumentó la cuota de ingreso de 140 a 220 estudiantes.
Vemos con mucho pesar, ahora, lo que pasa con varios y no pocos “médicos”, jóvenes y mayores que sin, darle mucha importancia a su juramento hipocrático, tratan a sus pacientes de manera desinteresada, inmoral e inhumana y sin la dedicación académica correcta.
“Dedicado al doctor Ricardo Estrada Martínez, que me alentó a escribir esta breve reseña histórica de nuestra medicina y sus actuales problemas.”
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B


