WASHINGTON/AFP/EFE
El presidente de Siria, Bashar al Assad, prometió destruir su arsenal de armas químicas, insistió en que su decisión no responde a la amenazas de ataque estadounidense, y que su país no padece una guerra civil, sino que han sido atacados por decenas de miles de yihadistas aliados a Al Qaeda, en una entrevista con la cadena Fox realizada el martes en Damasco y divulgada ayer.
“Sí, hay un malentendido de que habríamos llegado a un acuerdo con este compromiso por los estadounidenses”, dijo Al Assad. “En realidad, previo al G20, antes de la propuesta de los rusos, no se trataba de entregar el arsenal químico”, agregó. “Se trataba de atacar siria para que no use de nuevo armas químicas”, explicó. “(…)Estamos respondiendo a la iniciativa rusa, a nuestras necesidades y nuestras convicciones”, insistió.
Reconoció que al “adherir la semana pasada a un acuerdo internacional sobre armas químicas”, Siria dio su acuerdo para “deshacerse de estas armas, para destruirlas”. Señaló que será “una operación muy complicada, técnicamente. Y requiere de mucho dinero, alrededor de 1,000 millones de dólares”. Este desmantelamiento se realizará según “cierto calendario (…) se necesitará un año, quizás un poco más”, añadió.
Assad aconsejó al presidente estadounidense Barack Obama a “escuchar el sentido común de su pueblo”. “Lo que tenemos no es una guerra civil. Lo que tenemos es una guerra. Es un nuevo tipo de guerra”, señaló, alegando que guerrilleros islamistas de más de 80 países se sumaron a la lucha.
Siria y Rusia coordinaron ayer la puesta en marcha del desarme químico de Damasco. Tras reunirse en Damasco con Al Assad, el viceministro ruso de Exteriores, Serguéi Riabkov, aseguró que tiene “garantías” de que Siria entregará la información sobre sus armas químicas en el tiempo previsto: una semana desde la aprobación el 14 de septiembre del acuerdo ruso-estadounidense para la eliminación de estas armas.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A