Chile, una loca geografía y una política sensata

Emilio Álvarez Montalván

Hoy cumple la República de Chile los 203 años de emancipación. Una historia ejemplar en estabilidad, desarrollo económico y Estado de Derecho. En realidad fue el primer país latinoamericano que se organizó como estado-nación, cuando sus vecinas hermanas permanecían sujetas a caudillos. La razón por la cual Chile logró ese objetivo fue porque en el momento de la Independencia contaba con familias de gran arraigo económico y social que sirvieron al nuevo Estado: vascos, castellanos, catalanes, gallegos, y andaluces.

Su libertador en aquellos años fue el general Bernardo O´Higgins, convertido en director supremo, vencedor de las tropas peninsulares en la batalla de Maipu. Ya organizado el Estado asumieron el poder con alternabilidad, conservadores, liberales, radicales, socialcristianos y socialistas bajo la presidencia de Salvador Allende. No obstante el gobernante cometió el error de implantar arbitrariamente medidas radicales en un país con tradición de Estado de Derecho y apego a la Constitución. Esta situación sumió en caos económico a Chile, siendo depuesto por un golpe militar jefeado por el general Augusto Pinochet, quien implantó un estado de terror y criminalidad. Sin embargo, reconozco que el gobierno militar ordenó la economía del país e inició un desarrollo económico muy exitoso, llamada la “revolución silenciosa”. De todos modos, la oposición permaneció unida y preparada para participar en un plebiscito que decidiría si debía continuar o no Pinochet en el mando. Fue un cotejo que ganó la oposición aunque el depuesto dictador conservó poderes que volvió difícil la transición. Esta fue encabezada por Patricio Alwyn, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos. A este último le sucedió la socialista Michelle Bachelet y a continuación Sebastian Piñera, actualmente presidente de la República, quien se desempeñó con eficiencia ante los estragos del tsunami y luego al rescate de los mineros atrapados en las galerías de la mina. Lo cierto es que económicamente Chile es una nación a nivel latinoamericano con cifras brillantes. Esta manera de desenvolverse ordenada y acertadamente se debe a la gran importancia que le han dado a la educación en todos los niveles al punto que Chile llegó a convertirse en la Atenas Latinoamericana, adonde siguen acudiendo universitarios. La otra característica chilena es la de una geografía que Benjamín Subercaseaux llamó loca por su diversidad caprichosa, por la sorprendente variedad de su territorio: desiertos, zonas mineras, valles transversales, ríos caudalosos y finalmente lagos, glaciales y volcanes milenarios, rematando el territorio en los icebergs de la Antártida.

Si uno observa el mapa chileno verá una larga y angosta faja de 800 km de largo y 45 km de ancho, que pareciera empujada hacia el mar por las cordilleras de los Andes. Chile es un país tricontinental, pues incluye al archipiélago de Pascua y la Antártida. La historia de las relaciones de Nicaragua con Chile se inicia en el campo cultural por la llegada de Rubén Darío a finales del siglo XIX. Desde esa fecha generaciones de nicaragüenses se han graduado en Chile y a su regreso contribuir a la modernización del país. Menciono al doctor Joaquín Vigil Legarza, los hermanos Romero Martínez, Manuel Cordero Reyes y más recientemente Francisco Lainez, fundador del Banco Central de Nicaragua; Evenor Taboada Arana, del consorcio jurídico; al banquero Julio Ruiz Galeano, al médico endoscopista Pedro Gutiérrez Amador, María Guadalupe Huezo Castillo, los hermanos Claudio, Rodrigo y Carlos Taboada, Edwin Mendieta, Milton López Norori y decenas más que se me escapan.

En resumen la historia chilena enseña los cinco parámetros de un país desarrollado: estabilidad, Estado de Derecho, alto ingreso per cápita, desarrollo sostenido de sus recursos naturales, justicia social y respeto a la naturaleza. Sus cifras económicas son relevantes, el PIB es de 4.5 anual y el per cápita pasa de 19 mil dólares anuales. El intercambio comercial entre Chile y Nicaragua aumenta cada año. El autor es excanciller de la República.

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