Jorge A. Toledo Aguilar
Según el libro del Apocalipsis los cuatro jinetes que vendrán al final de los tiempos son: la peste, el hambre, la muerte y la guerra; los que nos llegaron a nosotros son: el INSS, el Cosep, los sindicatos sandinistas y el gobierno, elija usted como se corresponden entre sí.
Estos siguen las enseñanzas de Adolfo Hitler y de su ministro de propaganda Joseph Goebbels. El primero sostuvo: “Dichosos los líderes que sus masas no piensan” y el segundo fijó el reino de la mentira con su: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
Sobre el primero tenemos amplísimas demostraciones de su dicho: turbas nicolasianas garroteando viejitos y jóvenes, robando carteras, teniendo de “tope” los patios del INSS y usando grúas de la Alcaldía para consumar el robo y sobre el maestro de la propaganda política tenemos lo siguiente:
Decir que el Estado le debe 600 millones de dólares al INSS es una mentira del tamaño de la pirámide de Cholula. Esta cifra, nuestros jinetes del apocalipsis, como caja de resonancia, la han magnificado y comenzado a repetir, y no solo ellos, también los “expertos” en seguridad social, los periodistas, los economistas y el asesor económico de la Presidencia y cumplen con el axioma del ministro de propaganda nazi, pues ya nos creímos el cuento.
Hagamos cuentas: Tres hospitales totalmente equipados confiscados con la Ley Creadora del Sistema Único de Salud, Lenín Fonseca, Berta Calderón y Oscar Danilo Rosales a US$65 millones cada uno, tres policlínica en Managua y tres en el sector de Las Minas a US$10 millones cada una.
A esto sumemos los US$600 millones registrados en la contabilidad del INSS por deudas del Ministerio de Hacienda, Banco Central y otras minucias como US$10 millones por BPI negociado por ministros inescrupulosos y el presidente ejecutivo del INSS que se lleva las palmas. Vamos a los córdobas: Aporte de los últimos diez años no enterados a razón de C$12 millones por mes, un total de C$1, 440 millones, más, la cotizaciones del 94 para atrás tomando como base los valores que dejaron en la categoría cuatro los aportes de los años ochenta que según cálculos conservadores suman C$600 millones y si nos vamos a 1957 solo el INSS tiene o debería tener estos registros pero si no se han dedicado a su vieja práctica de quemar documentos. Les dejo que practiquen suma, multiplicación y división y verán la cifra astronómica que es la verdadera deuda del Estado.
Al asesor económico le creció la nariz al asegurar que desde el 2007 no se ha perdido un solo córdoba del INSS, cuatro preguntas: ¿Cuánto ha pagado el Instituto de Previsión Social Militar del préstamo para construir una urbanización? ¿Cuánto pagó la Empresa Administrador de Aeropuertos Internacionales del préstamo dado con una garantía de superávit de flujo de caja? ¿Pagó el señor Francisco López el “préstamo puente”?
El dinero no se pierde solo con meter la mano, también se esfuma por malas decisiones de inversión, cuando se otorgan beneficios políticos o se aumentan la nómina para emplear a fuerzas de choque, dirigidas por exmiembros de la Seguridad el Estado.
La mentira como el Everest es que las cotizaciones suben este año y el Gobierno empieza a pagar el próximo. Que tal ¿será posible que Hitler y Goebbels, hayan reencarnado y estén entrenando a nuestros jinetes del Apocalipsis?
El autor fue Auditor General del Banco Central de Nicaragua y Consultor de la Superintendencia de [email protected]