Lucydalia Baca Castellón
Su primer contacto con el mundo del café fue cuando apenas tenía 5 años y su padre, Clemente Poncon, daba sus primeros pasos para convertirse en productor del grano. Eric Poncon, seleccionado como el empresario distinguido por la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua (Excan), obtuvo un título en Economía Agrícola en la Universidad de Cornell en Nueva York, donde siendo todavía estudiante comenzó a vender el café que se producía en la finca de su familia, entre los negocios de la zona.
Está al frente de la Exportadora Atlantic desde su fundación en 1997 y se desempeña también como director ejecutivo para Mesoamérica de Ecom Corporation Limited. Y a pesar de los años de experiencia está seguro que aún le falta aprender sobre la caficultura.
“Cada año es un aprendizaje nuevo y queda mucho por aprender aún, sobre todo considerando los cambios en las tendencias del mercado, la volatilidad de precios, el cambio climático y otras situaciones”, asegura Poncon.
El empresario recibe esta distinción en momentos que el café atraviesa una dura situación no solo por la volatilidad del grano en el mercado internacional, sino también el ataque de la roya a nivel de Centroamérica. Es por esa razón que Poncon recibió ayer el premio “triste” por la dura situación del sector.
¿Cuál es su balance de la cosecha 2012-2013?
Triste. No solo por la baja de la producción de la roya y las lluvias en cosecha que afectaron a muchas fincas, sino también porque nos hubiese gustado que más productores pudieran aprovechar los precios del café cuando estaban altos, y ahora hay mucho arrepentimiento en el ambiente.
¿Y el balance de los daños provocados por la roya?
Tremendo, y este año viene más daño porque el clima ha estado muy favorable al desarrollo del hongo.
¿Cómo Atlantic enfrentó esta crisis?
Aún estamos en eso, no tenemos varita mágica. Estamos buscando cómo acelerar el proceso de producción de variedades resistentes a la roya y también negociando paquetes de agroquímicos con las casas distribuidoras para facilitar mejores productos a precios justos. Estamos también colaborando con el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y el IFC (International Finance Corporation) para abrir opciones de financiamiento al productor a plazos adecuados (7-8 años) y tasas de interés preferenciales. Es un proceso largo sin embargo.
Pese a estos daños, a julio las exportaciones de la cosecha 201-2013 superaban las de la cosecha anterior, ¿a qué lo atribuye?
La cosecha anterior fue grande y fue saliendo muy lentamente. En las estadísticas de esta cosecha va incluido café de la cosecha pasada.
¿Cuáles son sus proyecciones para el futuro del sector?
El consumo mundial de café va para arriba, crece de dos a cuatro por ciento anual dependiendo de los mercados. O sea que a largo plazo las tendencias son positivas. El problema con el corto y mediano plazo es que vamos para un ciclo de sobreproducción con Brasil a la cabeza, que tiene en general una agricultura muy eficiente y con una moneda que se está devaluando, lo que les da mucha competitividad a pesar de tener un café menos fino. Tenemos también que actuar para protegernos del cambio climático. El café es particularmente sensible a los cambios de temperatura y pluviometría. Necesitamos reforestar más las fincas, fomentar la agroforestería y la conservación de cuencas.
¿Qué cambios considera que necesita la caficultura para aprovechar el potencial del café local en el mercado internacional?
Estamos analizando con interés la propuesta que el Gobierno ha desarrollado para un Plan Nacional para la Transformación y Desarrollo de la Caficultura (PNTDC). Muchos de los principios del plan están en sintonía con la política y planes de desarrollo de proveedores que hemos venido implementando internamente en la empresa y que se ha enfocado a productores de todo tamaño, incluyendo pequeños y aún más si están agrupados en cooperativas. Para financiar todo este trabajo, sin embargo, hemos venido trabajando por varios años con el apoyo de clientes extranjeros como Starbucks, pero también de agencias de cooperación como el SNV de Holanda, el GIZ de Alemania, el IFC, y otros. El tema delicado, sin embargo, para el plan propuesto es la confianza que pueda tener el sector en la administración del fondo que se piensa crear y el monto de recaudación que los productores estén dispuestos a contribuir al fondo. En términos generales ha habido mala experiencia en el sector con la administración de recursos por parte de entes público-privados, y habría que dejar muy claro por qué este fondo que se piensa crear tendrá mejores resultados que los anteriores. Además, considerando los precios actuales es muy mal momento para decirle al productor que tiene que contribuir con recursos a un fondo común. Muchos hoy en día no tienen para cubrir gastos, menos para contribuir a un fondo administrado por terceros por el bien común. Me parece importante fortalecer el clima de confianza primero. Me recordaba un productor esta semana, hablando del posible fondo, ‘el que se quemó con leche, hasta la cuajada sopla’. Es en ese sentido que el esquema de concertación de la Comisión de Seguimiento y la buena comunicación entre las diferentes asociaciones, el Cosep y el Gobierno es muy oportuno y necesario.