Max L. Lacayo

Derechos y ayuda militar

La indiferencia, la indigencia y la corrupción han mantenido a los pueblos periféricos subdesarrollados subordinados a las órdenes de caudillos y clanes carentes de intención para resolver problemas sociales, incapaces de reconocer realidades políticas universales y adeptos al abuso económico de sus respectivas naciones.

Los ejércitos en estos países empobrecidos han dependido de una relación de parasitismo simbiótico con los gobiernos fuertes o dictatoriales, dominados por las más oscuras ambiciones.

En Egipto, por ejemplo, desde 1981 hasta el año 2011, el Ejército mantuvo en el poder a la dictadura de Hosni Mubarak, dando la espalda —selectivamente— a los intereses y necesidades de la población en general. Ese escenario lo hemos visto en Libia, Cuba, Siria, Venezuela, Nicaragua, etc. En este último país lo vivimos con los Somoza y hoy lo sufrimos con el dominio de la dictadura conyugal Ortega-Murillo.

En contraste, las acciones patrióticas del Ejército de Honduras en 2009, ante las amenazas del presidente Manuel Zelaya al poner en riesgo claro y presente al Estado de Derecho y su actitud criminal de promover la distensión civil, dejaron ver como este organismo militar se apegó a sus valores institucionales, acató las órdenes de la Corte Suprema de Justicia y destituyó a Zelaya, protegió y defendió la Constitución, la paz y el honor de la República hondureña. De esa manera Honduras evitó el caos, la incertidumbre y la inminente lucha fratricida, de estricto acuerdo a los dictados constitucionales.

Ante la actual guerra civil en Siria, donde el Ejército funge como guardia pretoriana, el mundo observa —con impotencia— los inhumanos asaltos a la población civil. Con armas químicas de destrucción masiva, el gobierno de Bashar al-Asad diezma la vida de niños y ciudadanos inocentes. Lo peor del caso es que, en Siria, la oposición está en gran parte compuesta por similarmente crueles organizaciones terroristas. Esto inevitablemente nos recuerda el caso de la Nicaragua que emerge a finales de la década de 1970.

La experiencia de Egipto en 2011 ha dejado a la sociedad internacional temerosa de apoyar a la oposición siria y con ello de la eventual ascensión al poder de un nuevo gobierno presidido por “cruzados” terroristas.

Independientemente de cómo se resuelva la situación caótica de Siria, un nuevo orden debe tomar lugar en la forma y criterio con que se distribuye la ayuda militar internacional, con el propósito de lograr avances en esta era convulsionada por anarquía y terrorismo.

Tres puntos deben considerarse como base a la proposición anterior:

Primero. La efectividad de los programas existentes de financiamiento militar extranjeros, las operaciones pacificadoras y los programas de educación y entrenamiento militar patrocinados por los países donantes. En ciertos casos, estos son perjudiciales para la estabilidad de las naciones recipientes.

Segundo. El grado de compromiso de los países proveedores de ayuda militar de establecer los propósitos y dirección de sus aportes, la condición de transparencia e intencionalidad de las Fuerzas Armadas y su actitud ante la Constitución de cada país recipiente y el interés de la población civil.

Tercero. El papel de las organizaciones internacionales con respecto a la hipocresía de no reconocer que es en las Fuerzas Militares donde descansa —ulteriormente— el poder en las naciones no democráticas recipientes de ayuda militar.

Lo anterior es conducente a un modelo humanitario donde la ayuda militar debe resultar en el completo respeto a los derechos intrínsecos e inalienables; los que evidentemente incluyen: “La vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad” de los individuos y de todas las poblaciones del mundo.  

El autor es economista y escritor.

COMENTARIOS

  1. Gerald Kullh
    Hace 13 años

    El autor se le olvida que el Presidente Zelaya de Honduras fue elegi-
    do democraticamente segun la constitucion de Honduras y derrroca-
    do por un golpe de Estado, iluso escrito si con este escrito quiere ser
    paladin de la «democracia»a su manera. Otra habla de Siria,pero olvi
    da la situacion de Egipto,lo cual lo hace mas mediocre en su argumen
    to de la futura Siria, sin exponer las masacres que los militares Egipci
    ios cometen con el Pueblo y todo mundo bien calladitos

  2. chepe treminio
    Hace 13 años

    el caso de Honduras fue que el señor zelaya no tenia el control que tiene ortega . el se fio y por eso el golpe de estado . lo que debio haber pasado fue un proceso de destitucion como paso en paraguay. el caso de Nicaragua fue peor porque se violo la constitucion y no hubo ninguna reaccion ni del ejercito como garante de la constitucion ni mucho menos la asamblea. Nicaragua es una dictadura rumbo al camino de siria ,cuba y corea del norte creo que eso es lo que defiende el señor gerald kullh

  3. REM
    Hace 13 años

    Nicaragua no necesita ejército. Nicaragua necesita maestros y especialistas en todos los campos de la producción. ¿Para qué queremos parásitos? Hay que desparacitar el país ¡¡¡Ya!!!

  4. PINO I
    Hace 13 años

    Geraldo kullh, las razones por la cual el HEROICO ejercito HONDUREÑO sacó a mel Zelaya, fue porque como todo comunista o como se le llame, queria CAMBIAR la CONSTITUCION, en nuestro paisito se le conoce como el PAPEL HIGIENICO, nadie la respeta, por eso fue derrocado Zelaya, AHHHH, claro, si hubiese sido un GOBIERNO DEMOCRATICO, PRO-AMERICANO, alli si se hubiera solidarizado con la GN, mirá el caso de Chavez

  5. Fernando Gonzalez
    Hace 13 años

    Sigo con Honduras. La Constitucion de Honduras tiene tres articulos de «HIERRO». !- PROHIBIDO LA REEELECCION. 2- El articulo contra la reeeleccion no se puede cambiar. 3_ El que toque los dos primeros traiciona a la Patria. De esta manera se evitan tener mas Napoleoncitos o major dicho Zelayitas que quieren reelegirse para Secula Seculorum. El error que tiene pendiente es de especificar la pena para los traidores a la Patria. 

  6. Fernando Gonzalez
    Hace 13 años

    Gerald: Zelaya queria hacer consulta si se podia reelegir. Se require que las imprima el CSE de H., aqui le dijeron que estaria violando la Constitucion. Chavez le mando un avion de carga con Boletas. Z le dio orden al Jefe Ejercito que las repartiera. el Ejercito le dijo que era inconstitucional repartirlas. Corrio al Jefe del Ejercito. Solo el Congreso de H puede aprobar. Zelaya con turba fue al Aereopuerto, y saca boletas personalmente. Le tomaron fotos pruebas, violando Constitucion!

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