Ramón H. Potosme y Gloria Picón
El jurista y analista político Carlos Tünnermann —tras aclarar que no quiere polemizar con el principal empresario del país, Carlos Pellas—, dijo que no está de acuerdo con sus afirmaciones sobre la democracia en el país.
“El encuentro fue positivo, exitoso y la medida es digna de elogio”, dijo Gutiérrez, quien agregó que la importancia de institucionalizar la relación empresa privada-Gobierno radica en el fortalecimiento institucional.
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Tünnermann aseguró que para que exista democracia debe existir el Estado de Derecho y eso no existe en Nicaragua.
Pellas, al ser consultado por la situación de la democracia en Nicaragua después de la reunión de los empresarios con el presidente inconstitucional, Daniel Ortega el miércoles pasado, dijo: ”¿Qué si yo creo que hay una democracia? Bueno, hay unas elecciones, las elecciones determinan claramente quién es el ganador. Hasta la fecha se ha manejado de esa forma y yo creo que obviamente los nicaragüenses van a la votación y se elige el ganador”.
Tünnermann indica que la Constitución Política de la República define la democracia como la separación de poderes de Estado y no la acumulación del poder en una sola persona, funcionarios dentro de sus periodos constitucionales, donde se respeten los resultados electorales y los funcionarios no tienen más funciones que las establecidas por ley.
“Aquí ha habido fraudes muy bien documentados, las municipales de 2008, muy bien documentadas, todos los fraudes han estado muy bien documentados, no tenemos una autoridad electoral creíble y así lo han dicho observadores internacionales”, señala Tünnermann.
Por su parte, Luis Callejas, jefe de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), afirmó que además de los fraudes electorales también hay falta de libertad para quienes se oponen al régimen orteguista.
No obstante, Tünnermann y Callejas consideraron como positivo el consenso entre Gobierno y empresarios, aunque no es nada nuevo que el interlocutor ante Ortega ha sido la iniciativa privada. Ello se aprecia claramente cuando se aprueban leyes económicas con agilidad.
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