Celebro que el 50 aniversario de la fundación del Grupo Praxis haya sido conmemorado como correspondía a la decisiva influencia del Grupo en la evolución de la pintura contemporánea nicaragüense.
Cuando desempeñé el cargo de rector de la UNAN promoví la creación, en 1968, de la Escuela de Bellas Artes de la UNAN, con sede en la ciudad de León. Al éxito de la nueva Escuela contribuyó notablemente la presencia de los maestros del Grupo Praxis, fundado en 1963, que se trasladaban desde Managua para impartir sus clases.
Más tarde, cuando el Grupo Praxis decidió publicar su revista no vacilé en apoyarlos, de suerte que la UNAN tuvo el privilegio de ser la institución auspiciadora de los dos únicos números de tan valiosa revista, hoy en día verdaderas joyas bibliográficas, dirigida por el maestro Alejandro Aróstegui. El primer número apareció en agosto de 1971, teniendo como portada una pintura de Aróstegui. El segundo número circuló en mayo de 1972, con una pintura de Leonel Vanegas en su portada.
En el primer número de la revista Praxis, el Grupo reprodujo su famoso Manifiesto, que fue su carta de presentación ante la sociedad nicaragüense en 1963, al momento de su fundación. El Manifiesto del Grupo Praxis tuvo una gran repercusión entre los jóvenes pintores nicaragüenses. En realidad, el Manifiesto era una toma de conciencia ante la tremenda situación que vivía el país, en pleno apogeo de la dictadura dinástica de la familia Somoza, y una invitación al compromiso con ciertos principios fundamentales, entre ellos, servir a la verdad en el arte y en la cultura.
En este sentido, el manifiesto precisa que “si es cierto que queremos servir a la verdad —una verdad dinámica, viva, que cada día, cada hora, cada minuto, nos impone su exigencia— es necesario que la hagamos llegar a los demás, hombres como nosotros, y como nosotros embarcados en el mismo bote: en el de la existencia de cada día. Es preciso, pues, que exterioricemos nuestra creación en el arte y en la cultura y que la encarnemos en la vida: en hechos, en actos, en actitudes”.
La relación entre el Grupo Praxis y la UNAN fue estrecha y de mutua simpatía, desde luego que compartíamos los mismos ideales por una patria sin dictadura, donde imperara la verdad, el respeto a la dignidad de las personas y la justicia social. De ahí que el Grupo Praxis apoyara abiertamente la campaña, recién lanzada por la UNAN, a favor del 6 % para la UNAN.
De los pintores que integraron el Grupo, quiero dedicar unas líneas de reconocimiento al desaparecido maestro Leonel Vanegas. Vanegas perteneció a la generación de pintores que se dio a conocer en la década de los años sesenta. Exalumno de la Escuela Nacional de Bellas Artes, en realidad, Vanegas se formó a sí mismo en contacto con sus compañeros del Grupo Praxis. Pronto prescinde del impresionismo e influenciado por Armando Morales se acoge al abstraccionismo para expresar su arte y su mensaje. En esos años iniciales, su evolución pictórica pasa del paisaje árido y duro, dominante en la serie de obras realizadas al norte del lago de Managua, al informalismo abstracto de la colección que integra su primera exposición individual en la Galería Praxis, a principios de 1964.
El abstraccionismo de Vanegas, que le permite rechazar la realidad que le rodea, adquiere su máxima expresión en la serie de cuadros de gran formato que produce a finales del mismo año de 1964 (“Rostros oxidados, Reflejos nocturnos) donde la textura se impone sobre el color, reducido al uso violento del negro y el blanco. Y cuando al año siguiente regresa al figurativismo, lo hace, como señala Alejandro Aróstegui, “sin la menor traza de deleite esteticista”, sino de una manera agresiva y airada, como para que no quede duda de la náusea que le producen las injusticias de la sociedad opresora en que vive.
La serie de los “perros muertos” es representativa de este momento de la ira iluminada de Vanegas. El autor es jurista, educador y escritor.
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