La noche del lunes, solo 92 tortugas llegaron al Refugio de Vida Silvestre La Flor, en Nicaragua. LA PRENSA/ R. VILLARREAL

Arribo de tortugas baja en Costa Rica

En Costa Rica, donde también se han registrado bajas en el arribo de tortugas, los ambientalistas están asociando la problemática a la matanza en altamar de los quelonios y al saqueo de sus nidos.

Jeniffer Castillo Bermúdez

En Costa Rica, donde también se han registrado bajas en el arribo de tortugas, los ambientalistas están asociando la problemática a la matanza en altamar de los quelonios y al saqueo de sus nidos.

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“En diez años el arribo (de tortugas en Costa Rica) ha disminuido por la pesca industrial y los barcos pesqueros que están fuera de nuestros territorios marítimo terrestres, lo cual creo (es) un gran impacto a la diversidad y a las especies porque es mayor el riesgo de extinción”, asegura el ambientalista costarricense, Víctor Chacón.

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Según estudios de la Universidad de Costar Rica (UCR), desde 1981 hasta 2011 se han reportado “algunos momentos (que) han mostrado declines importantes (de arribadas) y en periodos sucesivos recuperaciones o aumentos”, según Carlos Hernández, administrador del Refugio Nacional de Vida Silvestre El Ostional.

Por otro lado, el ambientalista Víctor Chacón, es enfático y dice que “la arribada de tortugas ha decaído debido a la matanza de tortugas y al saqueo de sus nidos”.

En Costa Rica, según el Plan quinquenal de Manejo y Conservación de Tortugas Marinas Lora, desde 1981 hasta 2011 se han registrado un total de 344 arribadas.

En Nicaragua la llegada de tortugas sigue lento. La noche del lunes, cuando se esperaba la llegada de cinco mil tortugas al refugio de Vida Silvestre La Flor, las autoridades del Marena y jóvenes voluntarios que ayudarían a protegerlas solo recibieron 92 animales.

De acuerdo con las autoridades nacionales, en diez años de monitoreo es la primera vez que ocurre una baja como esta en Nicaragua.

“En los meses de julio y agosto es muy frecuente que ocurran dos arribadas cada mes y durante el periodo de monitoreo es frecuente que al menos en un mes de cada año no ocurra del todo la arribada, sin embargo no hay ninguna tendencia a que esto suceda en un mes en particular”, explica Hernández.

Este año, en el caso costarricense, donde la arribada de tortugas disminuye en algunas ocasiones y aumenta en otras, “la tendencia pareciera ser la misma, por lo que hace suponer una estabilidad de la población a través de los años”, afirma Hernández.

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