Un referéndum en las elecciones nacionales podría inclinar la balanza hacia la derecha más radical, opuesta al diálogo de paz.
“Paradójicamente, las elecciones aparecen como la principal amenaza para el proceso de paz”, expresó un asesor del Gobierno, por la presión que la fecha coloca sobre la mesa y el riesgo de un cambio en las mayorías políticas.
Para que el referéndum sea válido, se requiere la participación del 25 por ciento del electorado, de unos treinta millones de votantes. De allí los riesgos que representa una fuerte abstención o un voto negativo vinculado al descontento social.
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BOGOTÁ/AFP
A menos de un año de las elecciones presidenciales, en medio de la conflictividad social, la hora de la verdad se acerca para el diálogo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a la que el Gobierno presiona para “acelerar el proceso”.
Probable candidato a la reelección en 2014, el presidente Juan Manuel Santos sostuvo esta semana que las conversaciones están en un “punto crucial”. “El tiempo apremia. La gente quiere la paz, pero exige que avancemos con rapidez”, dijo.
Para Jaime Zuluaga, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Colombia, “la dinámica política tiene obviamente una incidencia sobre el proceso de negociaciones. El año que viene se presenta con mucha incertidumbre para Santos. No tiene asegurada para nada la reelección. Por eso es importante que pueda conseguir rápidamente un acuerdo” con las FARC.
Las conversaciones se realizan en Cuba, sin que en Colombia se acuerde un cese del fuego bilateral.
Tras lograr consenso sobre el desarrollo rural, primer punto de la agenda, ambas partes debaten la participación política. En Colombia quedó en firme una reforma constitucional que permitiría la suspensión del cumplimiento de penas a los guerrilleros desmovilizados y su participación electoral.
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