Unidad por la República

Melvin Sotelo Avilés

El 20 de agosto recién pasado se firmó el Acta Constitutiva de la Unidad por la República conformada por un grupo de organizaciones políticas y sociales para las cuales está claro que llegó la hora de la unidad de la protesta con las propuestas, la teoría con la práctica, nuestros discursos y valores éticos con nuestras acciones, el mundo espiritual con nuestra vida diaria, el liderazgo con las demandas locales y nacionales más sentidas.

Llegó la hora de fusionar la sabiduría y la experiencia con el arrojo, la fuerza y la determinación de nuestra juventud. Los sueños de nuestro pueblo con la realidad. Llegó la hora de unificar a las familias, que desgarradas por el hambre, algunos de sus miembros emigran a otros países para buscar el pan de cada día que envían a sus hijos a través de las remesas familiares.

De la unidad de nuestros esfuerzos, para que los marginados sean insertados en la sociedad, de superar la política asistencialista que degrada al ser humano al generar dependencia y los convierte en víctimas del clientelismo político; por políticas sociales incluyentes donde las personas sean sujetos de cambio. Y esto lo lograremos a través de un programa de nación que tenga como base fundamental el desarrollo económico, la erradicación de la pobreza y el establecimiento de un Estado Social de Derecho.

Por ende, llegó la hora de asociar la productividad al salario, en vez de equipararlo con la pérdida cambiaria y la tasa de inflación; de superar la economía rentista, la agricultura extensiva y la industria extractiva que más bien ponen en peligro nuestro ecosistema y la vida de quienes laboran en esos sectores y, transformarla a una economía intensiva y diversificada; para lo cual debemos articular la estrategia de desarrollo con un incremento presupuestario para que haya, además de servicios de salud con calidad y calidez, una educación incluyente, con calidad y pertinencia, cuya prioridad sea la formación tecnológica, la tecnificación de la fuerza laboral y el sentido ético, con lo cual vamos a unir el capital humano con el capital económico; la responsabilidad económica de los empresarios, con la responsabilidad social e institucional.

Bajo las premisas anteriores sería fácil la conformación de una economía agroindustrial con lo cual diversificaríamos nuestra producción, daríamos valor agregado a nuestros productos y se generarían más empleo y de mayor calidad.

En consecuencia uniremos el trabajo con la formalidad, la formalidad con la ampliación de la seguridad social, con lo cual saldríamos de la pobreza y alcanzaríamos una vida con dignidad, preservando para las próximas generaciones un desarrollo humano sostenible y sustentable en la que lo económico, social y el medioambiente serían visto como una unidad.

En definitiva, llegó la hora de la unidad del hombre y la mujer motivados para rescatar la política en su verdadero significado: el bien común, como forma concreta de demostrarle nuestro verdadero amor al prójimo.

Unidad de nuestra vocación de servicio con las reivindicaciones de nuestro pueblo, unidad de la justicia social con la libertad; la tolerancia con la diversidad de pensamiento, raza, religión y cultura, como una de las mayores expresiones de riqueza de nuestro pueblo.

Unidad para construir una patria donde tengan cabida todos los nicaragüenses.

Unidad para devolverle a esta nación su soberanía y, a cada uno de sus integrantes, su dignidad. Con un Estado Social y de Derecho en el que la persona humana sea el centro de nuestras luchas y aspiraciones.

Como diría nuestro poeta Rubén Darío: “Únanse tantos vigores dispersos” cobijados en una sola bandera, la azul y blanca. El autor es Sociólogo.

COMENTARIOS

  1. Guilherme
    Hace 13 años

    Este «equipo» seria «out por regla» en unas justas electorales…

  2. carlos villalobos
    Hace 13 años

    me gustaria saber como comunicarme con esta nueva esperanza

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