Gloria Picón y Lucía Navas
De acuerdo con las estimaciones del ingeniero Luis Adolfo Medal, el Canal Interoceánico en Nicaragua tendrá pérdidas económicas anuales por 1,700 millones de dólares en los primeros diez años de operatividad del Gran Canal. Esto, aclara, si es que el megaproyecto llegase a concretarse para el 2025, conforme los planes del Gobierno y del dueño de la concesión el empresario chino Wang Jing.
Durante el foro “La concesión canalera y sus implicaciones”, en la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), Medal expuso que “lo único seguro” en el proyecto del Canal, como lo presenta el Gobierno y el concesionario, es su “inviabilidad económica”.
“Sin ningún dramatismo Nicaragua legalmente es un enclave, no somos ciudadanos sino súbditos de un enclave de la entrega legal que se hizo a un extranjero”, consideró Solís.
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Medal refiere que si en verdad la construcción del canal comenzara en los próximos tres años, por lo menos tomarán diez años concluirlo. “Mi estimación es que a partir de su inauguración, en el año 2025, perdería unos 1,700 millones de dólares anuales” porque los ingresos que obtendría serían menores a los costos de mantenimiento y la carga financiera que le representará el pago de intereses al dinero invertido en la construcción.
A partir del año 2035 las pérdidas bajarían a unos 500 millones de dólares por año. Los cálculos de Medal, con base en los datos brindados por la autoridad del Gran Canal, “es que en un escenario optimista se tendrían ingresos de 4,500 millones de dólares anuales”.
Agrega: “Si a usted le prestan 40,000 millones de dólares (que es lo estimado que costará construir el canal) solo el costo financiero anual al ocho por ciento de interés son 3,200 millones de dólares, más el costo de amortización del capital principal. Eso ya resta utilidades”, explica.
Otros factores en contra son los costos de mantenimiento del canal de Nicaragua, “sobre todo en el tramo de 80 o 90 kilómetros que atravesaría el Lago de Nicaragua, donde ahí hay diariamente un proceso de sedimentación de miles de toneladas”.
“Mi conclusión es que es muy probable que el canal en la primera mitad del siglo XXI sea inviable financieramente hablando”, dijo.
FSLN busca financiamiento
Para el exguerrillero Moisés Hassan Morales, la concesión apresurada del Gran Canal no es más que una estrategia de la pareja Ortega Murillo para obtener una fuente de financiamiento en sus ansias de perpetuación en el poder después de la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez.
La tesis del exguerrillero es que el presidente inconstitucional Daniel Ortega en su afán de establecer una dinastía y seguir acumulando dinero y protagonismo, después de la muerte de Chávez que era su principal financiador, hizo las conexiones necesarias para establecer relaciones con el gran capital de China Continental y eso lo ha logrado a través de Wang Jing quien a su parecer no es más que un “mandadero”.
En su ponencia denominada “Los motivos del Lobo”, Hassan señaló que Ortega no solo necesita llenar sus bolsillos, sino que además necesita mantener a individuos inescrupulosos como “diputados, magistrados en la Corte Suprema de Justicia, miembros del Consejo Supremo Electoral, ministros e individuos que le proporcionan su base y para ello necesita dinero, porque también tiene que financiar las migajas que le da a la población”.
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