Adolfo Bonilla

Hechos, no solo palabras

La etapa de crítica al régimen orteguista está llegando a su final. Toda la población está clara de lo que significa el gobierno actual, por lo tanto no es necesario seguir remachando sobre lo mismo. Ahora se debe entrar a la etapa de proponer una alternativa seria, viable, aceptable y confiable para la gran mayoría del pueblo.

Para que estas condiciones se puedan dar es necesario que los interesados en incidir en el rumbo de este país se desprendan de los moldes tradicionales de pensamiento, actitud y acción en el campo político, económico y social, a fin de poder contribuir en la armazón de una organización sólida y unitaria que esté en capacidad de desafiar al monstruo en que se ha convertido el sistema que se está erigiendo en Nicaragua.

En la actualidad existen varias iniciativas con el ánimo de enfrentar la avalancha arrolladora que a diario emana de la cúspide gubernamental, pero mientras estas permanezcan aisladas entre sí todo seguirá su curso sin mayor trascendencia; de ahí que sea necesario deponer ambiciones personales y grupusculares en beneficio de la nación.

A decir verdad, el esfuerzo de los grupos que recientemente formaron la Unidad por la República, genera un cierto aliento esperanzador porque evoca la conformación de la Unión Democrática de Liberación (UDEL) el 15 de diciembre de 1974 (menos de cinco años antes del triunfo del pueblo sobre la dictadura dinástica-militar somocista).

Aquí hay que recordar que dos semanas después el Frente Sandinista escenificó el asalto a la residencia de José María Castillo, acción que utilizó el régimen de entonces para instaurar la Ley Marcial y Estado de Sitio; no obstante, la UDEL siguió desplegando sus actividades por varios años, hasta que, como consecuencia de las circunstancias, se formó el Frente Amplio Opositor (FAO).

Cabe mencionar que ni UDEL ni el FAO contemplaban la cuestión electoral, pues la situación de entonces era similar a la de ahora.

En la UDEL participaban nueve miembros (siete organizaciones políticas y dos centrales sindicales), mientras que en el FAO participaban catorce organizaciones; o sea que este es un proceso que apenas comienza, lo cual a su vez significa que hay posibilidades reales para que esta unidad se amplíe en el camino, hasta llegar (como se hizo en la UDEL y el FAO) a aprobar no sólo Acta Constitutiva, sino que Estatutos y Programa de Gobierno en los que puedan coincidir y caber todas las agrupaciones realmente interesadas en no sólo detener el avance acelerado del totalitarismo, sino que también en empezar a trazar las líneas generales del progreso integral de los ciudadanos y el desarrollo político, económico, social y cultural del país.

Ya basta de palabras. Hacen falta hechos concretos de parte de los que declaran estar inconformes con la realidad actual. Hay que seguir impulsando la idea de trabajar de consuno en condiciones de igualdad para todos, basados en coincidencias mínimas, donde quepan los que dicen ser de izquierda y los que digan cualquier otra cosa.

Que los hechos digan la verdad, no las palabras.  

El autor fue sindicalista cristiano.

COMENTARIOS

  1. RAMBO
    Hace 13 años

    en los TIEMPOS del presidente SOMOZA, los $indicatos «heran» INDEPENDIENTES, no heran OFICIALISTAS, como los nefastos 80’s y tiempos actuales, hoy todo tiene la firma sangre y luto (rojo y negro)

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