A muchos niños la hora de dormir es casi una tortura. Es más, quisieran que la hora de descansar nunca llegara porque son tan inquietos que desean divertirse las 24 horas del día, y cuando los padres empiezan a insistir para que duerman, los llantos y malacrianzas son el inicio de una larga y mala noche.
Ante el llanto y los constantes cambios de ánimo del niño, muchos especialistas confían en que es necesario que lo dejes llorar por un rato; se supone que él o ella se tranquilizará, pero tal vez no es la mejor estrategia para la tranquilidad de ninguno de los miembros de la familia, afirma César Briones Mendieta, psicólogo.
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TU ESTRATEGIA
Lo primero que debes hacer es llenarte de paciencia. Trata de no dejarlo llorar y si lo hace, basta con que converses un poco con él o ella para que se tranquilice y que así sienta que está protegido y seguro en tus brazos.
Pero además de llenarte de paciencia debes asegurarte que el pequeño duerma en un lugar tranquilo y agradable, donde se sienta cómodo, explica Briones Mendieta.
Podés dejar que coloque sus peluches preferidos para que se sienta seguro, también es esencial que si le teme a la oscuridad, le dejes en su mesa de noche una lámpara y un vaso con agua.
Recuerda que la base de su buen descanso está en la buena comunicación. En el caso que lo notes inquieto o con miedo a quedarse solo en el cuarto, pregúntale por qué no puede dormir o si tiene pesadillas, así poco a poco conocerás cuál es la causa de sus malas noches de sueño.
POSIBLES CAUSAS
También debes valorar otros detalles que ocurren en el día, puede ser que tu hijo duerma las tardes y por eso no pueda conciliar el sueño a la hora adecuada o bien no se canse lo suficiente, así que lo mejor es que cambies la rutina.
Pero en otras ocasiones tiende a tener miedo de la oscuridad o de no despertarse, es por eso que busca atención y compañía.
No lo puedes forzar a que deje sus miedos, pero puedes iniciar con comprenderlo y estar a su lado.
Luego haz un horario para crear hábitos para dormir. Cuántas horas debe dormir, a qué hora debe acostarse y levantarse, cuidando que descanse las horas necesarias según su edad.
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