El campeón vigente Andy Murray supo salir adelante en un día de calor al vencer ayer 7-6 (2), 6-2, 6-2 al alemán Florian Mayer para desembarcar en los octavos de final del Abierto de Estados Unidos.
Los últimos días en Nueva York, con una humedad de bochorno, tienden a exigir al máximo la resistencia de todo tenista, inclusive del que esté al tope de su condición física.
Pero Murray se las arregló con solvencia para superar las condiciones frente a Mayer, el número 47 del mundo y dueño de un poco convencional revés de slice con dos manos. Luego de pasar algunos apuros en el primer set, el escocés y tercer cabeza de serie dominó a placer en los siguientes dos parciales.
Murray levantó las dos bolas de quiebre que enfrentó y acumuló 42 winners al liquidar el partido en 1 hora y 59 minutos en el estadio Arthur Ashe.
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