Solución

El presidente subió al inmaculado estrado adornado con fragantes, vistosísimas y sobre todo abundantes y carísimas flores, y después de recibir un beso de la primera dama...

Ramón Pineda

El presidente subió al inmaculado estrado adornado con

fragantes, vistosísimas y sobre todo abundantes y carísimas

flores, y después de recibir un beso de la primera dama, se

dirigió a su pueblo y dos horas más tarde se secó el sudor y se

despidió. La pobreza ya no sería un problema para el pueblo.

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