Ramón Pineda
Chalillo y Jaime se fueron al río dispuestos a tirarse a la
profunda poza donde, de niños, competían a quien se tiraba
desde la rama más alta del palo de Cuajiniquil. Era lo que más
deseaban hacer al regresar al pueblo, después de haberse ido a
los EE. UU. en los ochenta. Y tal y como lo hacían antes, se
pusieron sus calzonetas y corrieron para después de poner sus
pies en la rama más gruesa del árbol, lanzarse a la poza y así
lo hicieron.
Ayer fueron sus nueve días; el río se secó y ellos no preguntaron.
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