Elízabeth Romero
El alegato para que la sociedad International Investments And Financial Services Inc., a cargo de Álvaro Montealegre y Hugo Paguaga, no cancele una deuda de poco más de 500,000 dólares a la congregación religiosa Santa Teresa de Jesús fue que la sociedad de Montealegre hizo malas inversiones.
Helga Hasher, abogada de Montealegre, es quien aduce esto y justifica la situación atribuyéndole la responsabilidad a Roberto Bendaña, cuñado de Montealegre.
“En las inversiones no les fue bien como él esperaba o como la sociedad esperaba, entonces entró en iliquidez, también por problemas familiares, llámese Roberto Bendaña. Por problemas familiares también entró en iliquidez porque Roberto Bendaña se retira de la sociedad”, alegó la abogada.
Al señalarle a Hasher que Bendaña sostiene que ostentó la representación de esa sociedad solo dos meses tras su creación, la respuesta de la representante legal fue: “Bueno, lo que haya sido, él fue socio y se salió, yo no sé si dos meses”. Bendaña sostuvo ayer que él nunca fue socio.
Hasher dijo: “Bueno, ahí yo tengo dentro de la sociedad que sí, él participó. El tiempo que haya sido no importa pero sí él provocó, por problemas familiares con don Álvaro, que la empresa tuviera momentos de iliquidez y por las malas inversiones, quizá se invirtió en algo que no produjo lo que se esperaba que produjera”.
Sin embargo, la abogada Helga Hasher dice lo contrario. La representante legal de Montealegre señaló que la sociedad fue formada en Panamá y bajo las leyes panameñas. Y, aunque los socios están radicados en Nicaragua, la sociedad está allá,
Según Hasher, “quienes invirtieron como las religiosas del Teresiano debieron viajar a Panamá”, dice. Por tanto, alega Hasher que no necesitaban permiso de la Superintendencia de Bancos, porque no se trata de captación de dinero para depósito pues el objetivo social de la sociedad es captar dinero para inversiones. Hasher no explicó si hay más inversionistas en igual situación que la congregación religiosa.
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Por su parte, Bendaña asegura: “Nunca fui ni accionista de esa empresa. Me tomó por sorpresa esta situación cuando, a través de un amigo, me pidió que interviniera”, expone Bendaña, tras asegurar que en las empresas panameñas no se necesita ser accionista.
“NO FUE AHORRO, SINO INVERSIÓN”, DICE HASHER
La hermana Ángela Cuadra, representante legal de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, el 20 de agosto pasado denunció ante la Fiscalía a Montealegre y a Roberto Bendaña McEwan como sospechosos de estafa.
Montealegre ayer se había comprometido a brindar declaraciones a las 2:00 p.m., pero al final designó a su abogada para que diera su versión.
La abogada alega que los fondos no eran captados para depósitos de ahorro, sino para inversión.
La denuncia de la hermana Cuadra señala que ante el ofrecimiento de invertir dinero a través de Paguaga, la congregación lo hizo con dos certificados a plazo, pero cuando los solicitó en las fechas de vencimiento no lo hicieron.
“Después del vencimiento del primer certificado (por 57,000 dólares) nos manifestaron que por error no habían procedido a la renovación automática sin previa autorización de nuestra parte siendo que el contrato firmado expresa que no estaban autorizados para hacerlo”, dice la denunciante. El segundo certificado es por 428,000 dólares, que sumando a los intereses supera el medio millón de dólares.
Al tiempo que agrega la religiosa: “A partir de entonces nos prometían cada mes que el dinero iba a ser entregado, justificando que querían evitar el pago de una supuesta multa por la renovación automática realizada por error de la empresa”.
Consultada la abogada sobre ese señalamiento no supo responder.
“El segundo certificado tampoco fue liquidado”, dice la representante legal de la congregación religiosa.
Hasher asegura que su cliente ha hecho “múltiples esfuerzos” por llegar a un arreglo con las religiosas. “Incluso yo he acompañado a don Álvaro hasta la casa Provincial a buscar a la hermana Ángela Cuadra. Nos dijo que estaba en reunión y no nos podía atender. Se le han hecho múltiples llamadas, no las responde”, señala Hasher.
La abogada profundiza en las explicaciones de lo que ella asegura ha sido la búsqueda para un arreglo. “Ella tenía un intermediario que era el señor Diego Vargas. Fuimos a la oficina de Diego Vargas, no estaba, andaba en su finca. Le dejamos mensaje, no devolvió llamada. Nosotros no tenemos conocimiento de quiénes sean los abogados de ella para decir que a través de los abogados concertar una cita con ella para llegar a arreglo”.
MONJITAS ASEGURAN TODO LO CONTRARIO
En su denuncia ante la Fiscalía, la representante de las monjitas asegura que desde junio de 2013 “nuestra comunicación ha sido con el señor Álvaro Montealegre (…). Intentamos buscar una solución a través del diálogo y posibles arreglos de pago. Sin embargo, el señor Montealegre no ha mostrado voluntad de pagar y ha postergado constantemente cualquier arreglo de pago por una vía de mutuo acuerdo”.
HASHER AGRESIVA
La aseveración de la hermana Cuadra es refutada por Hasher que asegura: “No, eso no es cierto, aunque sea monja. La monja está mintiendo, porque hay varios correos, mensajes de texto y la búsqueda, las múltiples llamadas telefónicas, porque hasta yo la he llamado”.
“Es la congregación la que no ha querido últimamente llegar a un arreglo a través del diálogo porque no nos han permitido”, manifestó Hasher.
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