Psicóloga clínica
La necesidad de poder y dominación ha construido la cultura de la violencia, que vamos transformando hacia una cultura de paz, de respeto al derecho ajeno y así en el siglo XXI somos personas que tenemos más conciencia de lo bonito que es vivir sin violencia.
Transformando la vida, mejorando las condiciones del medioambiente, con nuestras familias, la comunidad, la escuela, la oficina, el mercado, en este siglo somos personas más conscientes del estrés y de las enfermedades que nos provocan las presiones sociales, los estilos de vida, la falta de información sobre los peligros.
Violencia en la casa: el abuso sexual contra los hijos, sobrinos, nietos, deforma la personalidad. Es imposible construir una sociedad con incesto, es una ruptura del contrato social, van a surgir todo tipo de formas de violencia social, como la ruptura del contrato social prostitución, la conducta antisocial, la criminalidad. El incesto es arriesgado sacarlo a luz pública, se oculta mejor cuando hay dinero y otras formas de poder, y así se multiplica silenciosamente.
Drogarse es la forma más común de vivir en violencia, las sustancias psicotrópicas como el cigarrillo, el alcohol, las gaseosas, la marihuana, la cocaína, las pastillas tranquilizantes, son las ofertas de placer para contrarrestar los efectos de la violencia, incapaces de transformar la situación de agresión, son armas de dominación que generan la violencia espiritual, y sobrevivimos maquillándonos y fingiendo que todo está bien y bonito.
Amemos la paz, busquemos el bien, digamos todos no a la violencia.
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