La guerra que durante los últimos catorce años se ha venido librando en los medios de comunicación de Venezuela entre los defensores del proyecto del fallecido Hugo Chávez y sus adversarios vive sus horas más bajas tras la caída de algunos de sus más importantes guerreros.
Leopoldo Castillo o Jesús “Chuo” Torrealba en el lado opositor o Mario Silva y Alberto Nolia en el oficialista han desaparecido de la primera línea de batalla dejando claro que sin Chávez tampoco los medios serán lo mismo.
Unos acusan al Gobierno de Nicolás Maduro de querer apoderarse omnímodamente de todo lo que ocurre en los medios, otros aseguran que el modelo de polarización en prensa, radio y televisión está agotado, pero lo que es cierto es que Globovisión, el medio estrella de la oposición, ha dejado de ser lo que era.
El grupo empresarial que este año adquirió Globovisión dejó claro desde el primer momento que el canal dejaría de ser una tribuna opositora para convertirse, dijo, en una tribuna informativa.
Pero varios periodistas anunciaron su renuncia, entre ellos, Leopoldo Castillo, María Elena Lavaud, Gladys Rodríguez, Roberto Giusti y Román Lozinski, denunciando que se ha pasado de la promesa del equilibrio a la “censura a noticias y programas”.
Este nuevo panorama supone el fin también de una lógica de lucha en los medios impuesta por Chávez, quien buscaba en el antagonismo con Globovisión un argumento para sus políticas.
“Chávez necesitaba además ese estado de pugnacidad permanente, de crispación nacional, porque eso abonaba su terreno, me imagino que estos (el nuevo Gobierno) pretenderán ahora completar la tarea y convertir esto en una especie de Cuba”, dijo Giusti.
El periodista y ahora expresentador de Globovisión, Roberto Giusti, considera que el Gobierno de Nicolás Maduro modificó su forma de hacerse con los medios opositores de Venezuela y ahora actúa a través de lo que, en su opinión, son empresarios afines. Si en 2007 “se apropió de la señal de Radio Caracas Televisión (RCTV) en términos casi que brutales” con la no renovación de su licencia, con Globovisión fue “un poco más refinado y cuidando los extremos legales”, dijo Giusti.
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