Una de las víctimas de violencia que acuden a los grupos de autoayuda del Movimiento María Elena Cuadra, relató ayer ante la abogada Mariela Narváez que su marido le advirtió que solo espera a que se reforme la Ley 779 o Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres, para pegarle como él quiere y hacerla “picadillo”.
Así resumió la abogada Narváez el peligro que representa una reforma al artículo 46 de la Ley 779, una propuesta que hizo la Corte Suprema de Justicia (CSJ), para permitir la mediación en casos de violencia “menos graves”.
Y muchas de ellas acceden a negociar “por miedo”. Además, señaló que muchos hombres después que han mediado ante una autoridad se llenan de más odio. Cada año ese movimiento atiende a unas 1,200 mujeres víctimas de violencia.
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Narváez y la directora del centro de mujeres Acción Ya, Martha Munguía, coinciden en que en el tema de la violencia contra las mujeres no existen delitos “menos graves”.
Munguía considera que la mediación “es el factor de reproducción de la violencia” y coloca a la víctima en mayor riesgo.
Por su parte Narváez dijo que “las mujeres que han puesto una denuncia, vuelven a poner otra y vuelven a llegar otra vez, o sea dos, tres, cuatro veces. Son víctimas del sistema porque no les creen la primera vez y les dicen que tienen que mediar. Le dicen ‘es tu esposo tenés que perdonar’ o empieza a ser ella amenazada, agredida”.
Por otro lado, la psicóloga Enelvia Ballesteros, expresó que el Movimiento María Elena Cuadra está en desacuerdo con la posición de reforma al artículo 46 de la Ley, por considerarla prematura.
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