El proceso por corrupción de Bo Xilai, protagonista de un sonado escándalo político-criminal en China, proseguía este domingo en Jinan, al este del país, y el dirigente caído en desgracia se seguía defendiendo con fuerza después de reconocer algunos errores, acusando de mentir a su antiguo hombre de confianza.

El dirigente chino Bo Xilai acusa de mentir a su antiguo hombre de confianza

El proceso por corrupción de Bo Xilai, protagonista de un sonado escándalo político-criminal en China, proseguía este domingo en Jinan, al este del país, y el dirigente caído en desgracia se seguía defendiendo con fuerza después de reconocer algunos errores, acusando de mentir a su antiguo hombre de confianza.

El proceso por corrupción de Bo Xilai, protagonista de un sonado escándalo político-criminal en China, proseguía este domingo en Jinan, al este del país, y el dirigente caído en desgracia se seguía defendiendo con fuerza después de reconocer algunos errores, acusando de mentir a su antiguo hombre de confianza.

El ex alto cargo acusó de falso testimonio al jefe de policía Wang Lijunm, que el sábado prestó declaración por sorpresa. «Wang Lijun ha mentido en este proceso y su testimonio no es para nada digno de confianza», atacó Bo Xilai, juzgado desde el jueves por corrupción, malversación de fondos y abuso de poder.

El jefe de policía, que fue su brazo derecho y jefe de policía de Chongqing, la megalópolis del suroeste que a la sazón dirigía Bo, describió el sábado el furor de su expatrón cuando le avisó de que su esposa, Gu Kailai, era la sospechosa del asesinato de Neil Heywood, un hombre de negocios británico amigo de la pareja.

En aquel momento, el 29 de enero de 2012, el policía sostuvo que Bo le dio un puñetazo que le hizo sangrar por la boca y el oído. Bo aseguró este domingo que se trató de una simple «bofetada» y casup a Wang de mentir. «Él afirma que no le di una bofetada, sino un puñetazo. La verdad es que nunca aprendí la técnica del boxeo chino y sería incapaz de hacer algo así», dijo Bo.

Los dos hombres trabajaron tiempo muy compenetrados cuando Bo Xilai dirigía el Partido Comunista de Chongqing y se servía de su auge de cara a sus ambiciones políticas. Wang Lijun le secundaba con eficacia y se distinguió sobre todo a finales de los años 2000 dirigiendo una lucha enérgica y controvertida contra la corrupción en la ciudad.

Pero Wang cayó en desgracia de forma brutal y se refugió en febrero de 2012 en un consulado estadounidense, donde contó los graves sucesos ocurridos en Chongqing y arrastró a Bo Xilai en su caída. Wang fue condenado a 15 años de reclusión. Bo, de 64 años, rechazó de plano el jueves y viernes haber aceptado sobornos por el equivalente de 2,67 millones de euros, incluida una villa en Francia, de dos hombres de negocios.

En cambio, Bo Xilai admitió el sábado «cierta responsabilidad» en la malversación de cinco millones de yuanes (612.000 euros, 800.000 dólares) de fondos públicos, que terminaron en una cuenta de su esposa. También admitió «errores» en relación con la investigación del asesinato de Heywood, envenenado por la esposa del exdirigente en noviembre de 2011 en Chongqing.

En cambio, Bo ha negado ante el tribunal que haya abusado de su poder para proteger a su esposa. Más allá de la aparente transparencia de los debates contradictorios, las autoridades controlan estrechamente este proceso sensible que concluirá, en opinión general de los expertos, con el anuncio de un veredicto decidido de antemano por la dirección comunista.

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