El brasileño Neymar salió del banco a nivelar las acciones y rescató al Barcelona de una inminente derrota ante el Atlético de Madrid. LA PRENSA/AFP

Neymar al rescate

Un gol del brasileño Neymar levantó al Barcelona en un partido incómodo, en el que sobrevivió con un testarazo de su fichaje estrella del verano, para igualar la ida de la Supercopa de España frente a la altísima intensidad del Atlético de Madrid, que anuló al conjunto azulgrana todo el primer tiempo.

EFE

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Una penetración por la derecha de Dani Alves y un centro al segundo palo sorprendió a la zaga del Atlético. Apareció por ahí Neymar para rematar de cabeza el empate, de repente, como algo inesperado.

Courtois evitó el 1-2 frente a Alexis. El Atlético, en el que entraron Oliver Torres y el brasileño Leo Baptistao, acusó el enorme esfuerzo de todo el choque, cerrado con un empate a falta de los 90 minutos decisivos de la próxima semana en el Camp Nou, el escenario que definirá quién gana la Supercopa.

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El plan diseñado por Simeone, agresivo y sin margen a la imaginación de sus rivales, también incluía un contragolpe trepidante. Esa fórmula tan admirada del Atlético durante su historia provocó el primer gol; una combinación que surgió de Koke, que continúo en una pared entre Villa y Arda Turan y en un pase del turco culminado de volea por el asturiano. Un golazo que Villa lo celebró como tal.

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Un gol del brasileño Neymar levantó al Barcelona en un partido incómodo, en el que sobrevivió con un testarazo de su fichaje estrella del verano, para igualar la ida de la Supercopa de España frente a la altísima intensidad del Atlético de Madrid, que anuló al conjunto azulgrana todo el primer tiempo.

Todo queda abierto para la vuelta del próximo miércoles en el Camp Nou, porque el Barcelona no repitió las sensaciones del anterior duelo ante el Levante y porque el Atlético demostró su capacidad para discutir el trofeo al equipo catalán con un magnífico gol de David Villa y un partido muy serio, solidario y convincente.

No le bastó para superar al Barcelona, pero sí para contenerle y desactivarle durante más de una hora, hasta la irrupción efectiva de Neymar, en un duelo en el que el argentino Leo Messi fue sustituido en el descanso y en el que el Atlético se dejó todo, planteó batalla e incluso se sintió ganador del encuentro durante mucho tiempo.

No ha cambiado la fisonomía del Atlético y del Barcelona para la nueva temporada. El primero mantiene las señas que tanto éxito le han dado desde la llegada de Diego Simeone, con una intensidad no negociable y mucha verticalidad; el segundo prosigue con su precisión, su toque y su voracidad ofensiva.

Un estilo contra otro por la Supercopa de España, por el primer título de un curso prometedor para uno y otro equipo, que ofrecieron un primer envite más allá de los parámetros previstos, porque la posesión del Barcelona fue irrelevante sobre la portería de Courtois, ante el enorme despliegue físico del Atlético, con la insistencia que requiere su agobiante presión.

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