Edgard Rodríguez
Mucha gente que antes criticaba a Heberto Portobanco por “matapicheres”, a Argelio Córdoba por “salado” , a Noel Areas por “tocar bola” y al doctor Oscar Larios por “enojón”. Ahora los ponen de ejemplos para desacreditar a los mentores actuales.
En todas las épocas hay buenos y malos mánagers, como en todos los ámbitos de la vida. Sin embargo, si hemos admitido que tenemos crisis de desarrollo en nuestro beisbol, no podemos esperar que haya genios al timón de los equipos.
Heberto, Argelio, Noel, Larios son nombres que provocan impacto al oído. Hicieron historia y merecen respeto, pero también comenzaron de cero y se fueron construyendo a través del tiempo. Así pasa con los actuales. Se van formado.
Sin embargo, ocurre que casi siempre nos identificamos con una época y nos parece que esa es la mejor. Pero, por ejemplo, aquí nadie ha tenido un año tan exitoso como el 1995 de Julio Sánchez, dentro y fuera del país, pero claro, no es infalible.
Y al igual que Gilbert Smith, de la Costa Caribe, Sánchez está expuesto a la observación nacional durante esta Final, así que se notan más las fallas y también los aciertos, pero por lo general, es el resultado el que pesa a la hora de juzgar.
A Sánchez se le critica que se excede con los toques, y es verdad. Debería dejar jugar más suelto al Bóer. A Smith que sacó a Juan Blandón y que luego necesitaba su bate. Lo sacó por ir tras el empate, si no, ahí mismo moría.
No sé para usted, pero yo creo que esta Final no se ha decidido por errores de los mánagers. Los peloteros son los que han tenido la palabra y eso es sin duda lo mejor.
Twitter: @EdRod16
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