Lucydalia Baca Castellón
En las próximas horas Centroamérica podría perder la oportunidad de exportar unas 8,500 toneladas de azúcar a la Unión Europea (UE), porque el Gobierno de Costa Rica sigue opuesto a regionalizar la cuota de 60,000 toneladas que permite enviar a ese continente durante este año el Acuerdo de Asociación (AdA).
El convenio entró en vigencia el 1 de agosto para Nicaragua, Honduras y Panamá. En Guatemala y El Salvador podría entrar en octubre. Costa Rica tiene que resolver con Italia problemas de origen de algunos quesos que produce.
Según Amador, ese precio es unos 10 dólares por encima del precio actual del mercado mundial (17 dólares el quintal). Además, la cuota de 51,500 toneladas se vendería en tres lotes para alcanzar los precios más altos.
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“El Gobierno de Costa Rica alega que el reglamento dice que si se regionalizan las cuotas estas quedan a disposición de los demás países. Lo absurdo es que Costa Rica no tiene la posibilidad real de entrar al acuerdo, porque si se complica su problema con Italia, probablemente será hasta el otro año que entren. Entonces lo que están haciendo es un daño a los demás países que sí tienen necesidad de exportar el azúcar y están listos para hacerlo”, señaló Mario Amador Rivas, gerente general del Comité Nacional de productores de Azúcar (CNPA).
Según Amador el resto de Centroamérica, incluida Panamá, ha presentado varias opciones para convencer al vecino del sur. Una de ellas es respetar las casi 8,500 toneladas que le corresponden de la cuota total.
De no lograr que en las próximas horas las autoridades de ese país cambien de opinión, el lunes se convocará oficialmente a los 32 compradores que se inscribieron para participar en la subasta electrónica, y el miércoles 21 se subastarían las 51,500 toneladas restantes. Ante la falta de interés de Panamá y Guatemala de participar en el negocio, todo indica que la cuota se completará en partes iguales por Nicaragua y Honduras. De momento Nicaragua tiene reservadas 24,500 toneladas para esa venta.
Para Amador sería un “absurdo” que en este primer año de entrada en vigencia del AdA, el istmo no aproveche al máximo la cuota que establece el acuerdo. “Eso no le hace daño a un país, sino a la región, porque quedamos mal. Únicamente porque un país se opone sin ninguna justificación legal, moral y de ningún tipo y evita que la región aproveche la oportunidad”, aseguró.
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