Mi noción de estrategia empresarial comenzó con Michael Porter. Al seguir leyendo sobre el tema me di cuenta que el concepto ha venido evolucionando y que muchos autores y empresas consultoras han tomado enfoques distintos, convirtiendo a Porter en un clásico de estrategia. Para Porter, estrategia es la creación de una única y valiosa posición en el mercado, donde escoger qué no hacer es igual de importante que determinar qué actividades a desarrollar por la empresa. Un elemento importante que destaca Porter es el de alineamiento, donde las actividades de la empresa interactúan y se refuerzan unas a otras de cara al objetivo a largo plazo.
A pesar de que esta definición ha sido reconocida internacionalmente, Mintzberg (Five Ps for Strategy) afirma que este término ha sido usado implícitamente de varias formas:
• como un plan, hecho de antemano conscientemente o con algún propósito
• como una maniobra específica para atacar a un competidor
• como un patrón de comportamiento de la empresa, independiente del plan
• como un espacio vacío en el ambiente competitivo que puede ser cubierto
• como un modelo mental compartido por la mayoría dentro de la organización.
Actualmente, empresas consultoras en negocios como McKinsey y The Boston Consulting Group son las más grandes generadoras de conocimiento y metodologías relacionadas a Estrategia. Hay otras metodologías que han despertado interés, como es el caso de Blue Ocean Strategy o Business Model Innovation. El principio fundamental de Blue Ocean Strategy es que no es necesario competir por cuotas de mercado, se puede crear nuevos mercados en donde no es necesario competir. En Business Model Innovation (Leading the Revolution), Gary Hamel critica fuertemente a las empresas debido a la tendencia de solo adoptar buenas prácticas aceptadas por la industria. No basta el uso de indicadores, las empresas tienen que aprender a innovar sus modelos de negocios y a encontrar nuevas fuentes de ingresos.
Existen numerosas metodologías que brindan soluciones para mejorar el desempeño de las empresas, tanto en la parte estratégica como operativa. Pero la mayoría, como el sistema de producción Toyota, han sido desarrolladas dentro de empresas con contextos diferentes. Las empresas deben dejar de ser consumidores de metodologías y comenzar a crear las propias de acuerdo al contexto nacional, en donde se pueden incluir parte de las metodologías existentes. Por otro lado, tenemos que comenzar a crear los productos y servicios del mañana. Tomando en cuenta las megatendencias sociales y tecnológicas, y adaptarlas a nuestro contexto, se pueden crear productos innovadores para nuestros mercados emergentes.
Las Mipymes son el motor de la economía nicaragüense. La situación es que muchas empresas trabajan en modo supervivencia y tratan el día a día. Sin embargo, el hecho de que el entorno se vuelve más competitivo complica el escenario. Si nuestros empresarios adquirieran conocimientos de cómo competir en mercados existentes, ampliar el tamaño o crear nuevos mercados, además de crear una visión de dónde quieren llegar a largo plazo, esto resultaría en una mejora significativa en la economía de nuestro país. Obstáculos como la falta de indicadores para la industria podría ser una oportunidad para crear nuevas vías de generación de ingresos.
Con el apoyo de expertos en el tema, las Mipymes podrían aumentar su competitividad a nivel nacional e internacional. Así las empresas encontrarían las soluciones innovadoras o creativas para lograr un crecimiento sostenido de sus operaciones. El autor es consultor en estrategia empresariales.
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