La policía egipcia expulsaba este sábado por la fuerza a los islamistas atrincherados desde hace horas en una mezquita del centro de El Cairo, en medio de un intenso tiroteo, constató la AFP.
La policía disparaba también al aire para dispersar a los residentes que se hallaban fuera de la mezquita y agredían a los islamistas, que eran extraidos uno a uno del edificio, en una plaza saturada de gases lacrimógenos.
Ahmed Sami, que luce una barba -un símbolo tradicional de piedad, hoy asociado con el Islam político- acudió a Al Fath para tratar de encontrar a amigos que se encuentran en el interior. «Estoy preocupado por su seguridad. Temo que sean asesinados», dijo a la AFP.

Mahmoud, un partidario de Mursi que participó en las marchas contra su derrocamiento por el ejército, dijo que los manifestantes ingresaron en la mezquita para refugiarse de los disparos.
Cerca de 1,000 personas permanecían en el interior de la mezquita, según uno de los manifestantes. Esta cifra no pudo ser confirmada por una fuente independiente.
Poco antes, la mezquita se había convertido en una morgue improvisada con más de 20 cuerpos de personas fallecidas en los enfrentamientos del viernes.
Previamente, las imágenes de televisión mostraron a soldados en el interior de la mezquita que aparentemente negociaban con los manifestantes para que se entregaran.
Un manifestante indicó a la AFP por teléfono que los partidarios de Mursi pedían no ser detenidos ni atacados por civiles hostiles que se habían concentrado frente a la mezquita.
En la gran plaza en la que se encuentra la mezquita Al Fath, los residentes increpaban a unos hombres que lucían barba y a mujeres vestidas con el velo islámico.
Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes islamistas dejaron en las últimas 24 horas 173 muertos en Egipto, tras el llamamiento realizado por los partidarios del presidente depuesto Mohamed Mursi a tomar las calles en el «viernes de cólera», informó el gobierno este sábado.
Un balance previo a partir de cifras oficiales y de un recuento de la AFP señalaba un total de 83 muertos como mínimo.
Sherif Shawki, portavoz del primer ministro, indicó que de las 173 víctimas mortales, 95 habían perecido en El Cairo y 25 en Alejandría (norte), segunda ciudad del país.
Este balance, precisó, incluye los fallecidos censados desde la tarde del viernes hasta este sábado a las 10:00 (08:00 GMT).
En los últimos tres días, 57 policías han fallecido, según el portavoz del gobierno, quien no precisó si estas muertes se incluyen en el recuento de las 173 víctimas mortales.
Los enfrentamientos producidos durante el «viernes de cólera» dejaron asimismo 1.330 heridos, añadió.
En Egipto, donde se estableció un estado de emergencia durante un mes y se instauró un toque de queda en media parte del país, se crearon «comités populares».
Se trata de grupos de autodefensa integrados por jóvenes nerviosos y armados que registran a los viandantes, controlan el acceso a sus barrios y entregan por la fuerza al ejército y a la policía a cualquier persona que les parece sospechosa. Su multiplicación hace temer que los ciudadanos empiecen a tomarse la justicia por su mano en un país donde la represión ha dividido a los egipcios como nunca antes en su historia reciente.
Unos responsables de la seguridad, citados por la agencia de noticias estatal MENA, culparon a «elementos armados» de disparar contra las fuerzas del orden desde el interior de la mezquita.

El PLJ exhortó a evitar otra «masacre» después de la muerte de al menos 578 personas el miércoles en el desalojo de los campamentos instalados en El Cairo por los seguidores del presidente depuesto por el ejército el 3 de julio y los posteriores enfrentamientos en todo el país.
La violencia prosiguió en lo que los islamistas denominaron el «viernes de la cólera».
Las manifestaciones concluyeron poco después del toque de queda pero el portavoz de la Alianza contra el Golpe, Gehad El Haddad, dijo a la AFP que los seguidores de Mursi van a seguir «manifestándose a diario».
El ministerio del Interior dijo en la madrugada de este sábado que las fuerzas del orden han detenido a 1.004 seguidores de los Hermanos Musulmanes, de ellos 558 solo en El Cairo.
El hermano del jefe de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri, fue detenido por «apoyo» a Mursi, anunciaron a la AFP unos responsables de los servicios de seguridad.
Mohamed Al Zawahiri, un egipcio que vive en El Cairo, fue detenido en Guiza, en la periferia de la capital, según estas fuentes, que requirieron el anonimato.
Asimismo, el hijo de Mohamed Badie, Guía Supremo de los Hermanos Musulmanes de Egipto, murió tras ser alcanzado por balas en los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad del viernes en El Cairo, informó este sábado esta cofradía. «Ammar, hijo de Mohamed Badie, el Guía Supremo de (los) Hermanos Musulmanes, murió por munición real en la masacre de ayer en la Plaza Ramses» de la capital, se indicó en un comunicado.
“Complot terrorista”
El gobierno egipcio interino aseguró que se enfrenta a «un complot terrorista malintencionado» de los Hermanos Musulmanes.
El ministerio del Interior, que autorizó a la policía a usar munición real en caso de que los edificios del gobierno fueran blanco de los desmanes, informó de que se frustraron varios intentos de ataque a edificios.
El papa Francisco indicó que sigue los hechos «con una inquietud creciente» y que reza para que las partes enfrentadas «escojan la vía del diálogo y de la reconciliación», según una declaración de la oficina de prensa del Vaticano.