Toda la furia acumulada a través de dos partidos, en los cuales no lo dejaron pronunciar palabra, el Bóer la sacó a relucir anoche y ante sus seguidores, castigó severamente a la Costa Caribe, hasta vencerla 10-3.
En medio del ataque de 11 hits de los Indios, resalta el doble de Winston Dávila, remolcador de tres carreras, que rompió el empate 2-2.
Elvin Orozco solo lanzó 2.1 innings de 5 hits y 7 carreras 4 ponches.
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Sobre un formidable escenario, creado por el entusiasmo de más de 10,000 fanáticos congregados en el Estadio Nacional Denis Martínez, el Bóer no anduvo por la ramas y pronto dejó en claro su objetivo.
Ni siquiera reparó en la presencia en el box de Elvin Orozco, a quien atacó sin clemencia, mientras con un nutrido ataque de 11 hits le creaba un colchón tremendo al ganador, Edgard Ramírez.
Ramírez (1-0) inició con ponche ante los tres primeros hombres que enfrentó. Y el Bóer le dio la primera palmada en la espalda, cuando Jem Argeñal disparó doble para un tempranero 2-0 que sacudió el estadio.
Pero la Costa contestó tras un golpe a Darrell Campbell, con hit de Juan Blandón y dos rolas al shortstop, que nivelaron la pizarra 2-2 en el inicio del segundo. El empate, sin embargo, no duró mucho.
El Bóer enfureció en el cierre del tercero, cuando fabricó siete carreras, que sacaron de la pelea a los costeños, al poner el marcador 9-2, mientras sus seguidores enloquecían y Ramírez sorteaba el peligro.
Edgard Montiel le prendió fuego a la tribu con doble y luego de boletos seguidos a Juan Carlos Urbina y Jem Argeñal. Winston Dávila metió doblete limpiabases para un 5-2, que al instante se puso 6-2 por triple de Janior Montes.
Explotó Orozco, pero la fiesta siguió ante Eldo Thomas, agredido por dos hits para el 9-2, que los costeños modificaron el cuarto a 9-3, pero el Bóer lo selló 10-3 en el octavo, cuando Urbina pisó por tercera vez el plato en el juego.
Ramírez, quien tuvo una jornada laboriosa ante la agresividad costeña, se fue tras lanzar siete innings de cuatro hits y tres carreras, con siete ponches, mientras Fulvio Delgado daba los últimos toques a la victoria indígena.
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