Marcus Vinícius da Cruz de Melo Moraes figura cimera en la música popular brasileña contemporánea. Como poeta escribió la letra de un gran número de canciones que se han convertido en clásicas de la cultura brasileña. LA PRENSA/CORTESÍA

El intenso poeta erótico

A pesar de haber sido mejor conocido como autor de letras para samba y bossa nova, una de ellas Garota de Ipanema, la tercera más canturreada en el mundo junto a Bésame mucho y Yesterday, y de una famosa tragedia folclórica basada en la macumba de carnaval, Orfeo da conçeicão (1956), que llevada al cine por Marcel Camus como Orfeu negro obtuvo la Palme d´Or del Festival de Cannes y el Óscar de la Academia de Hollywood de 1959, el prestigio de Marcus Vinícius da Cruz de Mello Moraes (Río de Janeiro, 1913-1980), el más intenso poeta erótico de la poesía moderna en Brasil, descansa en su poesía.

Harold Alvarado Tenorio

A pesar de haber sido mejor conocido como autor de letras para samba y bossa nova, una de ellas Garota de Ipanema, la tercera más canturreada en el mundo junto a Bésame mucho y Yesterday, y de una famosa tragedia folclórica basada en la macumba de carnaval, Orfeo da conçeicão (1956), que llevada al cine por Marcel Camus como Orfeu negro obtuvo la Palme d´Or del Festival de Cannes y el Óscar de la Academia de Hollywood de 1959, el prestigio de Marcus Vinícius da Cruz de Mello Moraes (Río de Janeiro, 1913-1980), el más intenso poeta erótico de la poesía moderna en Brasil, descansa en su poesía.

Sus primeros poemas fueron escritos bajo la influencia de cierta religiosidad neosimbolista que selló la trayectoria de Augusto Federico Schmidt (Río de Janeiro, 1906-1965), poeta de inspiración bíblica poseedor de una melodía romántica no pocas veces difusa y anacrónica, con la cual repudiaba la retórica y el nacionalismo de los modernistas de 1922, clamando por un retorno hacia una poesía intimista, preocupada por asuntos universalmente humanos.

En el prólogo a su Antología poética (en Buenos Aires acaba de publicarse Antología sustancial de poemas y canciones, reunida por Cristian de Nápoli) dividió su poesía en dos etapas: la primera, de carácter trascendental, de un hondo sentido místico, mientras la segunda se sellaría una ruptura al aproximarse al mundo material rechazando el idealismo de la primera.

Desarraigado de su tiempo, los asuntos de O caminho para a distância , Forma e exegese y Ariana , a mulher están cargados de soledad e infelicidad. Buscando alivio en especulaciones religiosas y en una creciente comunión con la naturaleza, con un ojo cínico y desconfiado ve la vida bajo el prisma del pecado, considera el amor un espurio delirio sensual y la poesía, el único instrumento de redención de la condición de poeta. De Morães se sumerge en un profundo misticismo que le excluye de la realidad para hacerle vivir, despojado de toda concreción, apenas como un ser para el arte.

A lo largo de los cuarenta poemas de O caminho para a distância quien habla es conducido paulatinamente a un estado próximo a la desesperación que haya solo en la muerte una solución al dilema de estar vivo:

Cuando entró la madrugada recliné mi pecho desnudo sobre tu pecho.

Estabas trémula y tu rostro pálido y tus manos frías

y la angustia del regreso moraba ya en tus ojos.

Tuve piedad de tu destino que era morir en mi destino.

Pero la necesidad de expresarse íntimamente en relación con la vida erótica, llevó a Vinícius a buscar maneras directas, populares, acordes con la época. Poesía que va y viene, en una serie de metáforas abstractas, entre los llamados de la carne y los del espíritu.

Un sensualismo contenido por las experiencias de su educación junto a religiosos, que oscila entre la culpa y el libertinaje; la desazón de quien peca asistido por una lucidez que solo ofrece la total libertad de actuar en asuntos amorosos.

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Sus libros en prosa fueron selecciones de crónicas matizadas con poemas, ricas en humor y ternura. Los temas van desde el futbol hasta la cocina; la pintura hasta los viajes interplanetarios, pasando siempre por el amor, la substancia que ilumina y preside su obra.

Marcos Vinícius da Cruz de Mello Moraes, “el más negro de los blancos”, nació en el barrio Gávea, nieto de un poeta y bisnieto de un historiador. Diplomático, vivió en Estados Unidos, Francia y España y fue editor de revistas y periódicos literarios. Mujeriego empedernido, se casó siete veces y murió en una bañera de su casa a los 67 años con un cigarro y un vaso de escocés en la mano. Amigo de Neruda, Piazzola, Ungaretti o Sartre, su casa era una fiesta donde al final de sus días pensó hacer un fandango bajo el lema Vat 69, porque la palabra en portugués significa vate.

Poeta, que para él significaba un estado de ánimo donde la tristeza y la felicidad van por caminos paralelos que se juntan una vez nos acercamos a la muerte.

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A partir de Cinco elegías el ojo y la imaginación del poeta transforman los fenómenos para ofrecernos una idea original y única de ellos; poemas menos literarios y más coloquiales, y aun cuando abunde en expresiones prosaicas, la fuerza y economía de las formas enriquecen el ritmo. El volumen situó definitivamente a De Moraes en el ámbito de lo cotidiano. En el prólogo dice que sus dos tendencias anteriores se fusionaron en la búsqueda de una sintaxis propia, permitiéndole liberarse de las concepciones y prejuicios de clase. Luego, con Poemas, sonetos e baladas, Novos poemas y Para viver um grande amor dio nueva vida a modelos antiguos hablando de las vicisitudes del amor, con una idea donde amar es definitivamente la unión física de hombres y mujeres.

Sus sonetos son algunos de los más hermosos escritos en portugués. Como muestra de los aciertos formales y de concepto bien vale citar el prestigioso Soneto da separação.

Lo cotidiano y las realidades sociales brasileñas y mundiales ocuparon desde entonces su poesía. Hizo experimentaciones con sonetos, versos cortos, rondeles, decasílabos y alejandrinos, y los tonos melancólicos y las frases etéreas desaparecieron para dar paso a un estilo colorido que habla del presente y lo transitorio.

Su última poesía amplió los horizontes de sus temas hasta escribir sobre el trabajo de los hombres en las ciudades, adentrándose en los resquicios de la cotidianidad o denunciando la injusticia, social y política, como en O operário em construção.

Poema para todas las mujeres

Vinícius de Moraes

En uno de sus discos  suele decirse que Chega de saudade es el tema que inaugura la bossa nova.

Sobre tus blancos pechos lloro,

mis lágrimas bajan por tu vientre

y se embriagan del perfume de tu sexo.

¿Mujer, qué máquina eres, que solo me tienes desesperado

confuso, niño para contenerte?

¡Ah, no cierres tus brazos sobre mi tristeza, no!

¡Ah, no abandones tu boca a mi inocencia, no!

Hombre, soy bello, Macho, soy fuerte; poeta soy altísimo

y sólo la pureza me ama y ella es en mí, una ciudad

y tiene allí mil y una puertas.

¡Ay! tus cabellos huelen a la flor del mirto

¡Mejor sería morir o verte muerta

y nunca, nunca más poder tocarte!

Pero, fauno, siento el viento del mar rozarme los brazos

Ángel, siento el calor del viento en las espumas

Pájaro, siento el nido en tu vello

¡Corred, corred, oh lágrimas nostálgicas

ahogadme, sacadme de este tiempo

llevadme hacia el campo de las estrellas

entregadme de prisa a la luna llena

dadme el lento poder del soneto,

dadme la iluminación de las odas

dadme el cantar de los cantares.

Que no puedo más, ¡Ay!¡que esta mujer me devora!

¡que yo quiero huir, quiero a mi mamita,

quiero el regazo de Nuestra Señora!

Soneto de la mujer al sol

Vinícius de Moraes 

Manuel Bandeira,  Chico Buarque, Tom Jobim e Vinícius de Moraes.

» Una mujer al sol es todo mi deseo.

Viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz,

y la flor de los labios abierta para el beso,

y en la piel, refulgente, el polen de la luz.

Una hermosa mujer, los senos en reposo

y caliente de sol, nada más se precisa.

El vientre terso, el pelo húmedo, y una sonrisa

en la flor de los labios abierta para el gozo.

Una mujer al sol sobre quien yo me arroje

y a quien beba y me muerda y con quien me lamente

y que al someterse se enfurezca y solloce,

e intente rechazarme y que al sentirme ausente,

me busque nuevamente y se quede a dormir

cuando yo, apaciguado, me disponga a partir. «

Ausencia

Vinícius de Moraes

Dejaré que muera en mí el deseo

de amar tus ojos dulces,

porque nada te podré dar sino la pena

de verme eternamente exhausto.

No obstante, tu presencia es algo

como la luz y la vida.

Siento que en mi gesto está tu gesto

y en mi voz tu voz.

No quiero tenerte porque en mi ser

todo estará terminado.

Sólo quiero que surjas en mí

como la fe en los desesperados,

para que yo pueda llevar una gota de rocío

en esta tierra maldita

que se quedó en mi carne

como un estigma del pasado.

Me quedaré… tu te irás,

apoyarás tu rostro en otro rostro,

tus dedos enlazarán otros dedos

y te desplegarás en la madrugada, pero no sabrás que fui yo quien te logró,

porque yo fui el amigo más íntimo de la noche,

porque apoyé mi rostro en el rostro de la noche

y escuché tus palabras amorosas,

porque mis dedos enlazaron los dedos

en la niebla suspendidos en el espacio

y acerqué a mí la misteriosa esencia

de tu abandono desordenado.

Me quedaré solo como los veleros

en los puertos silenciosos.

Pero te poseeré más que nadie

porque podré irme

y todos los lamentos del mar,

del viento, del cielo, de las aves,

de las estrellas, serán tu voz presente,

tu voz ausente, tu voz sosegada.

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COMENTARIOS

  1. Mauricio Davila Wills
    Hace 13 años

    La tan afamada cancion «La Chica de Ipanema» (Garota de Ipanema en portugues) «no» fue inicialmente escrita y creada por Vinicius de Moraes, pero «si» por Antonio Carlos Jobim en 1962; no mucho despues, Vinicius de Moraes le dio mas realce al escribirla en portugues; y finalmente, en ingles, la cancion alcanzo su maximo esplendor al ser escrita por Norman Gimbel. Esta joya de pieza fue magistralmente interpretada por Astrud Gilberto y Stan Getz. La verdadera Chica de Ipanema es Helo Pinheiro.

  2. Mauricio Davila Wills
    Hace 13 años

    Por otro lado, la cancion «Cuando Calienta el Sol», -originalmente-, «no» es ni Mexicana, ni Portorriqueña, ni Etc…, pero si, es 100% Nicaraguense: Compuesta por «Rafael Gaston Perez», y luego vendida «por unos cuantos pesitos mas» por este ultimo a una banda Mexicana. La cancion, sucesivamente, fue magistralmente interpretada por cantantes como Javier Solis, Alberto Vazquez y Luis Miguel. De hecho, !le dio la vuelta al mundo!…

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