Cartas al Director

Un escenario fatal

Colombia, representada en el gobierno que preside el señor Juan Manuel Santos, ha sido un lamentable ejemplo de la insensatez.

Una campaña que exacerba los ánimos de la opinión pública para favorecer y elevar la imagen del residente de la Casa de Nariño. Y, después el desacierto de retardar el reconocimiento y aceptación del fallo del Tribunal de La Haya, son dos elementos que han dejado estupefacta a la comunidad internacional.

Estos desaciertos, que asombran y extrañan por imprudentes y faltos de todos comedimientos, indican que la diplomacia del gobierno del señor Santos ha sucumbido y sobre ella se ha reemplazado: la pasión, la emotividad, la paranoia y la desesperación.

Nicaragua en su auténtico derecho a reemplazar los obsoletos navíos que posee. Así como por la necesidad apremiante de vigilar todo el nuevo mar que entregó el fallo del Tribunal de La Haya, y para tener presencia efectiva y ejercer la plena soberanía sobre estas aguas; y para lograr desarticular el poderoso brazo del narcotráfico, decide adquirir nuevos navíos que servirán para estos propósitos.

Inmediatamente, no se hace esperar el descontento de la Cancillería colombiana, que es una intromisión en los asuntos internos y soberanos de Nicaragua y un total irrespeto.

Mi hipótesis ante el proceder del gobierno del señor Santos es que con Venezuela practica una política de “confrontación y relajamiento”, aplica una estrategia de medición de fuerzas. Lo que detiene a Colombia de un enfrentamiento directo con Venezuela es el ingente comercio que la industria colombiana mantiene con Venezuela cuyo superávit favorece ampliamente a Colombia. Es esto lo que ha refrenado al gobierno colombiano.

Todo el panorama cambia en un escenario donde Colombia cuenta con una notable y abrumadora superioridad naval, es decir, con Nicaragua. Colombia no encontraría ninguna resistencia en una guerra no declarada y que sorprendería con tres o cuatro destructores apuntando y bombardeando Bluefields y Puerto Cabezas, obligando a una rápida rendición y valiéndose del argumento de la provocación por parte de Nicaragua. Luego, reclame una compensación y que esta sea todo el mar territorial otorgado por el fallo del Tribunal de La Haya.

Jamás desearía que este hipotético escenario se cumpliera. Pero no me parece descabellado todo este actuar en vista de lo cercano que están las elecciones en Colombia y de los grandes desatinos que ha cometido el gobierno colombiano.

Deseo que a los colombianos se les permita elegir a sus autoridades sin ninguna otra influencia que la de su propia conciencia.

Abogo por una relajación y normalización de las relaciones entre Colombia y Nicaragua.

Orlando Andino.

Semilla certificada

El concepto de buenas prácticas agrícolas (BPA) es una onda expansiva que viene tomando fuerza en el mundo y es parte de los procesos de certificación de fincas para garantizar una producción de alimentos que cumpla ciertos parámetros de inocuidad, seguridad ocupacional, impacto ambiental y responsabilidad social.

Uno de los componentes claves de las BPA es el uso de semilla certificada. Entiéndase por semilla certificada aquella que reúne ciertos requisitos para ser comercializada y utilizada para la producción agrícola, con el aval de un ente regulador y fiscalizador, responsabilidad que para el caso de nuestro país recae en la Dirección de Semilla del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor).

Para que nuestro sector agrícola sea más productivo y competitivo es necesario que las autoridades del Magfor sean más exigentes con la producción local de semilla, de modo que se ajuste a normativas técnicas de estricto cumplimiento y a estándares de calidad internacionales. Uno de los criterios más importantes es el calibre de la semilla.

En nuestro país se ha vuelto norma permitir la venta de semilla de calibre pequeño, a sabiendas que se trata de un grano de menor calidad, vigor y poder germinativo y en muchos casos inmaduro o enfermo. Desde tiempos ancestrales nuestros productores para seleccionar la semilla de siembra del siguiente año escogían los granos más grandes del centro de la mazorca y eliminaban los granos más pequeños de las puntas.

Cómo es posible que con todos los avances en la ciencia y en la tecnología de producción de semillas se esté permitiendo la venta de puntilla como material de siembra y esto es válido para todos los cultivos. No es justo que nuestros agricultores asuman el costo de un deficiente proceso de selección y certificación de la semilla. Es hora que nuestras autoridades tomen cartas en el asunto.

Arnoldo Toruño Carmona

Elipsis dramático

“Son niños que no causan nunca disgustos”, asegura María Victoria Troncoso, que dio a luz una chiquilla con el síndrome de Down. Sucede un caso por cada 800 alumbramientos, entre jóvenes de 30 y 34 años.

En Europa se da una singularidad callada y trágica: la edad del embarazo se demora, pero la incidencia del síndrome de Down decrece. La razón de esta irregularidad estadística se puede exponer con pocas palabras; ya no nacen con el síndrome de Down, porque son exterminados cuando aún se localizan en el claustro materno.

Un facultativo que había ayudado al nacimiento del hijo de Ana le notificó la novedad: “Su hijo tiene el síndrome de Down”. Convocó Ana a su esposo y le dijo: “Tendremos que ir por el tercero”. El tercer hijo nació sin ningún síntoma.

Gabriel Roselló

Unidad con dignidad

En Nicaragua existe un municipio llamado Muy Muy, es antiguo e interesante, sus habitantes aún no descubren por qué el tiempo se durmió en este pequeño pueblo matagalpino dedicado a la ganadería. En sus apuntes, el obispo de Nicaragua y Costa Rica, fray Agustín Morel de Santa Cruz dice que en 1752 pasaba por “Mui Mui baptizando” muchos indios. Ahora Víctor Godoy Villalta cura párroco del pueblo, siente orgullo y satisfacción de estar a cargo de una de las parroquias más antiguas donde bautiza niños que alegran Muy Muy localizado en el centro del país.

El pasado sábado 10 de agosto, en el hotel Casa Real se reunió un centenar de personas comprometidas con la democracia. Entre ellos estaban concejales de 13 municipios de Matagalpa que están cansados de las violaciones a la ley de municipios y a la Constitución que se practican en todas las alcaldías propiedad del inconstitucional presidente Ortega. Ramón Rizo, concejal de Rancho Grande, denunció que para nada son mayoría porque la alcaldesa orteguista no los toma en cuenta. Jaime Urbina dijo que el orteguismo les robó la Alcaldía de Matiguás pero ni siquiera los concejales orteguistas pueden trabajar para el municipio, desde Managua les llegan las orientaciones que se deben cumplir. Walter Blandón, de la Alcaldía liberal de Río Blanco, hace un llamado a la unidad y lucha cívica porque no es justo que muchos se desesperen y decidan por la lucha violenta cuando aún no se ha sepultado a muchos caídos de la Resistencia Nicaragüenses.    Rosa Altamirano es la primera concejal de Ciudad Darío pero no se acreditó por el vulgar robo de esa Alcaldía que orientó el binomio Ortega-Murillo, vive de su pequeño salario como maestra y tiene que soportar la represión constante del orteguismo.

Edgar Matamoros, alcalde electo pero despojado de Ciudad Darío, pidió un minuto de silencio por los asesinados en su municipio cuando intentaban impedir el robo de las elecciones y también por los campesinos recién masacrados en el triángulo minero, pidió una unidad pero con dignidad que es un regalo de Dios, solo así es que haremos realidad la soñada “revolución de la honradez”.    El diputado Santiago Aburto hizo un llamado para fortalecer un movimiento de unidad con dignidad para salvar la democracia sin crear más partidos políticos ni nuevas candidaturas, una unidad incluyente, una unión con acción. El despertar que necesita Nicaragua comienza en este lugar histórico y pacífico. “La justicia enaltece a la nación”. Proverbios 14:34.

Leopoldo Villalta López.

COMENTARIOS

  1. lector
    Hace 13 años

    Andino: una intervencion, estilo Malvinas.

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