AFP
Trece personas murieron este martes en diferentes ataques en Irak, en momentos en que el gobierno trata sin éxito frenar la violencia, que deja numerosas víctimas a diario, con una amplia operación lanzada contra los grupos armados.
El ataque más mortífero tuvo lugar al sur de Bagdad, cuando un coche bomba explotó después del rezo del mediodía en la huseiniya (lugar de culto chiita) de Al Zahraa. Cuatro personas murieron y 14 resultaron heridas.
Al norte de Bagdad, un soldado, un combatiente anti-Qaeda y dos civiles murieron en unos atentados con explosivos en la provincia de Saladino, indicaron fuente policiales y médicas.
En el norte de Irak, en la provincia de Kirkuk, murieron tres policías por la explosión de un coche bomba.
También en el norte, en la provincia de Nínive, un exsoldado y un civil murieron tiroteados, según las mismas fuentes.
El lunes, los atentados dejaron 28 muertos, según un nuevo balance.
La nueva oleada de violencia eleva a 3,421 el número de personas muertas en los ataques desde el inicio del año en Irak, según un balance de la AFP, lo cual supone una media de 15 muertos diarios.