Alina Lorío L.
En mayo de 2011 un tornado arrasó con la capa vegetal de una amplia zona en La Jumuyca, en el municipio de El Jícaro, Nueva Segovia, dejando a los productores de café, maíz y frijoles desprotegidos. Grandes pendientes y laderas quedaron al desnudo. Dos años después el panorama cambió.
Germán Rodríguez consideró que el proyecto va por buen ritmo por que los productores han implementado correctamente las prácticas y que se verá reflejado próximamente en la productividad.
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La urgencia de soluciones a la degradación del suelo y a los bajos rendimientos productivos llevó a los productores a constituir una alianza con la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), el Consejo Nacional del Café (Conacafé) y la Fundación Codespa, que les permitió trabajar una propuesta integral para el café y frijoles.
La propuesta incluyó acceso a servicios microfinancieros y asistencia técnica para la implementación de obras civiles o tecnología de microrriego de baja presión natural denominadas Cubetas de Infiltración y Acequias Comunicantes (CIAC), que tienen como objetivo infiltrar el agua para aumentar la fertilidad del suelo manteniéndolo húmedo más tiempo.
Hoy 200 productores de El Jícaro son los beneficiados con esta tecnología, después de una primera fase que ayudó a 25 agricultores que implementaron con éxito la tecnología. Esta experiencia es vista por los representantes de la Fundación Codespa, como un proyecto piloto que podría extenderse a todo el país.
PRODUCCIÓN CRECERÁ
El productor José Martín López Gutiérrez, de la comarca de San José de Gualí, tiene una manzana sembrada de frijol negro y es beneficiado con un pequeño crédito y la asistencia técnica para las obras civiles, que le han servido para retener el agua de lluvia en sus terrenos y “como por la víspera se saca el día, esperamos una excelente producción, mejor que la del año pasado”. El frijol se encuentra en floración y don Martín López espera entre 20 y 25 quintales de frijol negro por manzana sembrada.
Incrementar los niveles de producción en un 25 por ciento es el principal beneficio de la tecnología CIAC, seguido por la garantía en la conservación del suelo para evitar futuras degradaciones.
“Con este convenio buscamos que los pequeños productores mejoren sus condiciones de vida por medio del incremento de producción y productividad en el rubro café y frijol”, dijo el representante de país de Codespa, Fidel Lanuza.
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